19 de October de 2013 11:58

El Real Madrid gustó en el Bernabéu

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El Real Madrid derrotó al Málaga en su mejor partido de la temporada, con un gol de Ángel Di María y otro de penalti de Cristiano Ronaldo (2-0), el día que Carlo Ancelotti encontró el camino del buen fútbol en el inicio de la primera semana clave del curso para el equipo blanco.

Ha costado, pero Ancelotti va tomando la verdadera medida del Real Madrid. Ante el Málaga, su equipo completó sus mejores minutos de la temporada. Tras muchas pruebas, dio con la tecla con un dibujo táctico que responde a su búsqueda de un fútbol ofensivo de brillantez.

Planteó un 4-3-3 con laterales ofensivos, como Carvajal y Marcelo, que desdoblan y centran con peligro; y un trivote en el que Illarramendi asume el peso del equipo, Khedira se libera de la construcción y aporta lo que mejor sabe, fuerza defensiva, e Isco ayuda a dar velocidad al ritmo del juego.

El tridente ofensivo estuvo formado por Di María, que está en su momento más dulce, Cristiano Ronaldo y Álvaro Morata, que pone la entrega que le falta a Karim Benzema.

El madridismo disfrutó por primera vez esta temporada del Real Madrid que desea. Y eso que enfrente estaba un Málaga valiente, que no salió a encerrarse pero acabó estándolo por el empuje madridista. Bernd Schuster apostó por sus mejores armas, quiso buscar los espacios a la espalda de los ofensivos laterales de su rival. Los encontró de inicio, cuando probó a Diego López, que respondió bien ante un disparo de Jesús Gámez.

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Era un espejismo. El Real Madrid mejoró su actitud defensiva y desde una presión que nacía en un excelso Morata, llegaron sus mejores minutos. Cristiano avisaba con un disparo que repelía el travesaño, Di María mostraba a Caballero lo que le esperaba con una falta ajustada ante la que se lució el portero argentino.

Cuando el balón estaba en su poder, el Real Madrid jugaba con rapidez y criterio. Di María siempre encaraba y veía las subidas de Carvajal, que firmaba buenos centros. Morata comenzó desaprovechándolos con un testarazo al cuerpo del portero del Málaga cuando lo tenía todo a favor. Y el que mandó a la red fue anulado por fuera de juego.

Era el recurso que le quedaba a un Málaga que cada vez retrocedía más metros. Su defensa lanzó bien el fuera de juego y en seis ocasiones en el primer acto dejó en posición incorrecta a los puntas madridistas. Varios jugadores se reivindicaban. A la exhibición de Di María y Carvajal se sumaba Khedira, que robó más que nunca y permitió rápidas salidas.

Cristiano falló ocasiones que no suele perdonar. En carrera cruzó una vez en exceso su disparo, de cabeza remató alto un saque de esquina y se topó con Caballero en otro latigazo abajo.

Aguantó el chaparrón el Málaga, que cerca del descanso tuvo su mejor oportunidad. Un despiste defensivo madridista acabó con un centro al segundo palo y Eliseu con tiempo para controlar y chutar. Lo hizo con el exterior, con potencia, y no encontró puerta.

Todo lo que mereció el Real Madrid en el primer acto, lo encontró sin esfuerzo en la reanudación. No se cumplía el primer minuto cuando un nuevo centro desde la banda derecha, cerrado con la zurda por Di María, no llegó a rematarlo Cristiano, pero despistó a Caballero, que no alcanzó a salvar a su equipo.

El gol no frenó la ambición del equipo blanco. El Real Madrid se estaba gustando, disfrutaba de su mejor día. Khedira apareció en ataque para ver un desmarque de Di María, que hizo un pase de la muerte e Isco tuvo la oportunidad de marcar al equipo de su corazón. En su reencuentro con sus excompañeros, fue el más gris del conjunto blanco.

El asedio continuó con disparos lejanos de Cristiano que rechazó como pudo Caballero. La exhibición de Carvajal no cesó. Robó continuamente y se instaló en campo contrario. Al Málaga le quedaban pocos recursos a los que apelar. Siempre recurrió a El Hamdaoui, que inventó la mejor acción cuando apuró hasta la línea de fondo y su buen pase no acertó a rematarlo Portillo.

No hubo más señales del equipo andaluz hasta un disparo lejano de Anderson que silenció unos segundos un Bernabéu apasionado con el juego de su equipo. La estirada de Diego López, que dejó por segunda vez en la temporada su puerta a cero, de nada sirvió ante un balón que acarició el poste.

Habría sido injusto, porque el Real Madrid mereció un resultado más abultado. Si no llegó fue por Caballero. La exhibición del argentino obliga a preguntar por qué no es internacional. Paró con todas las partes de su cuerpo a Cristiano, con la mano derecha abajo tras un tiro de Jesé y voló tras un zurdazo arriba de Marcelo.
La entrega que tanto desea la afición blanca la personificaron Morata y Di María. En pie les despidieron los aficionados tras su esfuerzo descomunal.

Regresó Gareth Bale y por primera vez jugó en su posición natural, en la banda izquierda, aunque fue entrando por la derecha como provocó un penalti que permitió marcar a Cristiano cuando rozaba la desesperación.

Caballero le sacó todo menos una pena máxima ajustada a un poste que puso el broche al mejor día madridista en la presente campaña. El Real Madrid se entona a puertas del clásico frente al Barcelona.

El Real Madrid derrotó al Málaga en su mejor partido de la temporada, con un gol de Ángel Di María y otro de penalti de Cristiano Ronaldo (2-0), el día que Carlo Ancelotti encontró el camino del buen fútbol en el inicio de la primera semana clave del curso para el equipo blanco.

Ha costado, pero Ancelotti va tomando la verdadera medida del Real Madrid. Ante el Málaga, su equipo completó sus mejores minutos de la temporada. Tras muchas pruebas, dio con la tecla con un dibujo táctico que responde a su búsqueda de un fútbol ofensivo de brillantez.

Planteó un 4-3-3 con laterales ofensivos, como Carvajal y Marcelo, que desdoblan y centran con peligro; y un trivote en el que Illarramendi asume el peso del equipo, Khedira se libera de la construcción y aporta lo que mejor sabe, fuerza defensiva, e Isco ayuda a dar velocidad al ritmo del juego.

El tridente ofensivo estuvo formado por Di María, que está en su momento más dulce, Cristiano Ronaldo y Álvaro Morata, que pone la entrega que le falta a Karim Benzema.

El madridismo disfrutó por primera vez esta temporada del Real Madrid que desea. Y eso que enfrente estaba un Málaga valiente, que no salió a encerrarse pero acabó estándolo por el empuje madridista. Bernd Schuster apostó por sus mejores armas, quiso buscar los espacios a la espalda de los ofensivos laterales de su rival. Los encontró de inicio, cuando probó a Diego López, que respondió bien ante un disparo de Jesús Gámez.

Era un espejismo. El Real Madrid mejoró su actitud defensiva y desde una presión que nacía en un excelso Morata, llegaron sus mejores minutos. Cristiano avisaba con un disparo que repelía el travesaño, Di María mostraba a Caballero lo que le esperaba con una falta ajustada ante la que se lució el portero argentino.

Cuando el balón estaba en su poder, el Real Madrid jugaba con rapidez y criterio. Di María siempre encaraba y veía las subidas de Carvajal, que firmaba buenos centros. Morata comenzó desaprovechándolos con un testarazo al cuerpo del portero del Málaga cuando lo tenía todo a favor. Y el que mandó a la red fue anulado por fuera de juego.

Era el recurso que le quedaba a un Málaga que cada vez retrocedía más metros. Su defensa lanzó bien el fuera de juego y en seis ocasiones en el primer acto dejó en posición incorrecta a los puntas madridistas. Varios jugadores se reivindicaban. A la exhibición de Di María y Carvajal se sumaba Khedira, que robó más que nunca y permitió rápidas salidas.

Cristiano falló ocasiones que no suele perdonar. En carrera cruzó una vez en exceso su disparo, de cabeza remató alto un saque de esquina y se topó con Caballero en otro latigazo abajo.

Aguantó el chaparrón el Málaga, que cerca del descanso tuvo su mejor oportunidad. Un despiste defensivo madridista acabó con un centro al segundo palo y Eliseu con tiempo para controlar y chutar. Lo hizo con el exterior, con potencia, y no encontró puerta.

Todo lo que mereció el Real Madrid en el primer acto, lo encontró sin esfuerzo en la reanudación. No se cumplía el primer minuto cuando un nuevo centro desde la banda derecha, cerrado con la zurda por Di María, no llegó a rematarlo Cristiano, pero despistó a Caballero, que no alcanzó a salvar a su equipo.

El gol no frenó la ambición del equipo blanco. El Real Madrid se estaba gustando, disfrutaba de su mejor día. Khedira apareció en ataque para ver un desmarque de Di María, que hizo un pase de la muerte e Isco tuvo la oportunidad de marcar al equipo de su corazón. En su reencuentro con sus excompañeros, fue el más gris del conjunto blanco.

El asedio continuó con disparos lejanos de Cristiano que rechazó como pudo Caballero. La exhibición de Carvajal no cesó. Robó continuamente y se instaló en campo contrario. Al Málaga le quedaban pocos recursos a los que apelar. Siempre recurrió a El Hamdaoui, que inventó la mejor acción cuando apuró hasta la línea de fondo y su buen pase no acertó a rematarlo Portillo.

No hubo más señales del equipo andaluz hasta un disparo lejano de Anderson que silenció unos segundos un Bernabéu apasionado con el juego de su equipo. La estirada de Diego López, que dejó por segunda vez en la temporada su puerta a cero, de nada sirvió ante un balón que acarició el poste.

Habría sido injusto, porque el Real Madrid mereció un resultado más abultado. Si no llegó fue por Caballero. La exhibición del argentino obliga a preguntar por qué no es internacional. Paró con todas las partes de su cuerpo a Cristiano, con la mano derecha abajo tras un tiro de Jesé y voló tras un zurdazo arriba de Marcelo.
La entrega que tanto desea la afición blanca la personificaron Morata y Di María. En pie les despidieron los aficionados tras su esfuerzo descomunal.

Regresó Gareth Bale y por primera vez jugó en su posición natural, en la banda izquierda, aunque fue entrando por la derecha como provocó un penalti que permitió marcar a Cristiano cuando rozaba la desesperación. Caballero le sacó todo menos una pena máxima ajustada a un poste que puso el broche al mejor día madridista en la presente campaña. El Real Madrid se entona a puertas del clásico frente al Barcelona.

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