17 de June de 2012 19:05

El Nacional sorprendió a Barcelona en el Monumental

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Sixto Vizuete llamó a un costado del grupo al delantero Marcos Caicedo. Lo hizo en el camerino, antes de que El Nacional ingresara a la cancha.

Quería darle una última recomendación una vez que ya conocía la alineación de Barcelona: “No te quedes en una sola banda. Alterna tanto por derecha como por izquierda.  Sus laterales son improvisados”, le dijo, según reconoció el estratega después del cotejo en el que sus dirigidos vencieron esta tarde 2-1 a los canarios.  

Caicedo cumplido esa orden tal y como el técnico se lo había pedido. Corrió y gambeteó por los dos costados.  Marcó el primer gol de su equipo, a los 23 minutos, y asistió a Juan Anangonó para que marcara el segundo, a los 51

Fue una verdadera pesadilla para Pablo Saucedo y Frickson Erazo. Este último, apareció ayer sorpresivamente como marcador por la banda izquierda del cuadro que dirige Gustavo Costas.

El estratega argentino, que ayer perdió su invicto y una racha consecutiva de cinco victorias,  intentó transformar su defensa en una ‘muralla’. Pero esa muralla se ‘desmoronó’ con el paso de los minutos y terminó de desplomarse después de la expulsión de José Luis Perlaza, a los 24.

¿Qué  le  ocurrió  a  Barcelona? La respuesta es simple y lógica. El mito volvió a cumplirse: no jugó para sí mismo.   Perdió un partido que era vital para consolidarse en el primer lugar de la tabla de posiciones y aumentar su ventaja frente a sus inmediatos seguidores, Independiente del Valle y Liga de Loja. Estos equipos empataros sus respectivos partidos.

Los canarios, en el primer tiempo, sintieron más la expulsión de Perlaza que el gol de Caicedo. Fue un fuerte golpe anímico que intentó superar a los 40 minutos con el Frickson Erazo.

Pero no lo logró.  Los militares no solo manejaron el partido con buen traslado de la pelota, sino también psicológicamente.

Costas, según el delantero Jorge Ladines, fue enérgico con los jugadores en el entretiempo. Les pidió más orden táctico. Más precisión a los volantes ofensivos a la  hora de pasarle la pelota a los delanteros.

Al ‘Narizón’, como  lo  llaman al adiestrador,  le  cambió  ayer  el semblante. Desapareció   de   su rostro  la   sonrisa   que  había adoptado el miércoles pasado después de ganar el clásico del Astillero.

Pero su discurso sigue siendo esperanzador. Dijo que “aún nada está perdido” y que quedan tres finales por disputar que serán totalmente “decisivas”.    

Lo mismo ocurrió  con  algunos jugadores. Evitaron hablar con los periodistas que los esperaban al pie de la cancha para conocer las razones de la derrota.

Con el público ocurrió lo mismo. Hubo insultos y lanzamiento de botellas. El árbitro central  Daniel Salazar se quedó incluso en la cancha  después del final del compromiso para adjuntar en su informe esos hechos.

Y es que las cerca de 40 000 que acudieron ayer al estadio Monumental, esperaban que los toreros ganaran el partido. Pero era difícil que lo lograran debido a que El Nacional fue un equipo inteligente y disciplinado tácticamente.

El cambió en el equipo rojo, fue radical. Del equipo que venció el miércoles pasado al Olmedo con un fútbol poco convincente, pasó a ser un cuadro rápido y dinámico que privilegió el buen toque y la posesión de la pelota.

"Poco a poco estamos mejorando. La paralización del campeonato nos ayudó a levantar el nivel colectivo del equipo”, analizó Vizuete en la rueda de prensa posterior al compromiso.

Después salió de la sala de prensa sonriente y en medio de los elogios de sus colaboradores.


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