23 de May de 2011 00:01

El ‘Mago’ recuperó su alegría de jugar

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Una jugada de lujo motivó a gritar a cinco chicos del Colegio Aduanero que estuvieron en la tribuna: "Vamos, Franklin, mete un gol".

El ‘Mago’ Salas, como es apodado el ex delantero de Liga de Quito, habilitó a Édison Vega con un taco en ese instante, mos-trando parte de su talento.

Franklin Salas vive momentos dulces en el Imbabura, porque por fin volvió a jugar, es figura y marca goles (lleva nueve en el torneo). La gente en Ibarra, cuando lo reconoce en las calles, no pierde la oportunidad de pedir autógrafos y tomarse fotos con él, que sonriente acepta los pedidos.

El día empieza temprano para Salas, cuando debe desplazarse de Quito hacia Ibarra. En la mañana del pasado martes, por ejemplo, el delantero viajó a las 08:50 en compañía de su esposa, Verónica Cando, de Keysha, su hija de 1 año y 5 meses, y de su cuñada, Polonia Cando.

En un carro negro Ford Edge, el ‘Mago’ llegó hasta la capital imbabureña para la práctica de las 10:00.

Verónica está feliz porque su esposo está de vuelta en las canchas. “Es motivante verlo jugar. Su semblante cambió, está optimista”, dijo la compañera del jugador minutos antes de arribar a Ibarra. Durante el viaje, la salsa y el vallenato sonaron por los parlantes.

Salas, considerado un ícono de Liga por sus hinchas, perdió protagonismo desde el 2007, cuando llegó el DT argentino Edgardo Bauza. El estratega lo marginó y, pese a ello, el jugador nacido en San Miguel de los Bancos decidió continuar en la ‘U’. Allí estuvo desde la categoría Sub 11, originando un sentimiento que le impidió tomar la decisión de cambiar de equipo.

Hoy, con 29 años y tras superar lesiones en su rodilla izquierda y fracturas en su pie derecho, que complicaron su carrera, decidió vincularse al Imbabura. Antes, tuvo la posibilidad de militar en el fútbol estadounidense de la MLS (Major League Soccer, sus siglas en inglés) y en El Nacional. En ambos casos fue rechazado por el historial de lesiones que posee el delantero de 1,65 metros de estatura, tras chequeos médicos.

En Liga esperó tres años (entre el 2007 y el 2010) alternando en algunos cotejos y actuando en el plantel de reserva en otros. “No lo tomo como una revancha. Simplemente quiero jugar fútbol”, indicó Salas a este Semanario, mientras tomaba su bolso para ponerse la ropa de entrenamiento. Ahora, él es dueño de sus derechos deportivos.

Esteban Paz, directivo del club universitario, resaltó las cualidades futbolísticas del ‘Mago’ y lamentó su partida del equipo, aunque dejó abierta la posibilidad de un futuro regreso. El jugador, en cambio, reveló que la directiva no intercedió por él ante Bauza para que jugara. “Tampoco estoy molesto con ellos. No se trata de tener rencor por nadie. Liga me dio mucho y sí me gustaría volver”, expresó el futbolista.

Antes de que fuera a la cancha del Aduanero, Moisés Perea Velasco, un periodista afroecuatoriano de origen esmeraldeño y de cabello cano, lo interceptó. “Salitas, el hombre que rechazaron de Liga y que hoy hace magia en el Imbabura”, le dijo acercándose. Este encontró como respuesta una sonrisa del jugador. Ambos conversaron por cinco minutos.

La cotidianidad de Salas ahora es más tranquila, en relación con lo que vivía en Liga. A aquella práctica del equipo ‘gardenio’ asistieron solo dos periodistas de la localidad. Al final de la sesión, ambos entrevistaron al ariete, que está en séptimo nivel de estudios de Relaciones Públicas en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Esta carrera le enseñó a ser cordial con los comunicadores y acceder a sus preguntas cuando él está disponible.

La influencia de Salas en el Imbabura es notoria. Desde la cuarta fecha del torneo, cuando debutó, se convirtió en un líder. A sus compañeros les transmite la experiencia adquirida en una institución grande como Liga. No goza de las mismas comodidades en Ibarra, pero eso no es una preocupación para ‘Salitas’, como también es llamado.

Cuando se queda en Ibarra concentrado, se alimenta en la Hostería El Prado. Él consiguió, en conversaciones con la directiva, que se contratara a un chef para mejorar la calidad de la alimentación del plantel de futbolistas. Pero también hay ocasiones en las cuales va a comer por su cuenta, como aquel martes. Luego de degustar un cebiche mixto y camarones apanados, se dirigió a una peluquería para cortarse el cabello. Dos hinchas lo vieron, le pidieron autógrafos y se tomó fotografías. De ahí, caminó libremente por la ciudad.

Para Salas, “Ibarra es una ciudad apacible. Muchos aquí son hinchas de Liga y me tienen como un ídolo, me siento en casa”.

Pero este liderazgo también se evidencia en lo deportivo. “Siempre me orienta en la cancha y me pide entrega hasta que finalice el encuentro”, detalló sobre Salas el volante Vega, de 21 años. Ambos son titulares en el esquema del técnico lojano Eduardo Granda.

Patricio Ortiz, coordinador y yerno de Luis Aguirre, presidente del club, refirió que su aporte en la unión del equipo ha sido determinante en el propósito de mantener la categoría.

Él contó que, por ejemplo, suele recriminar a sus compañeros cuando cometen errores. Un día le dijo al delantero Orlindo Ayoví que el partido no había terminado cuando marcó un gol. Le dijo que se concentrara. Salas llegó al Imbabura por la amistad que tiene con Ortiz.

“Cuando mi yerno me confirmó que traería a Salas a jugar, le respondía que de una vez. No pensé en sus lesiones ni nada. Es un gran muchacho que mantiene su humildad”, contó Aguirre.

El acuerdo se concretó en una sola conversación entre Ortiz y Salas. El directivo detalló que el ‘Mago’ no objetó el salario que el equipo puede pagarle, porque “su intención siempre fue solo jugar”. De hecho, recibió una convocatoria a la Selección del DT Reinaldo Rueda para el amistoso contra Argentina. Hoy, su siguiente propósito es conseguir un cupo para la Copa América.

Salas no pudo ir al Mundial de Alemania 2006 por la lesión que sufrió en la rodilla izquierda. Por ello, prefiere jugar en clubes del país. De momento, su contrato con el Imbabura finalizará en diciembre de este año. “Será complicado retenerlo por su valioso aporte. Ojalá y decida quedarse una temporada más con nosotros”, finalizó Aguirre.

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