10 de July de 2013 13:00

Ever Hugo Almeida dejó su huella en el fútbol ecuatoriano

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Es uruguayo nacionalizado paraguayo y pasó por dos equipos de Ecuador: El Nacional y Barcelona. Ever Hugo Almeida, actual entrenador del Olimpia paraguayo, equipo finalista de la Copa Libertadores, tiene una huella dejada en el fútbol ecuatoriano.

El estratega, que el pasado 1 de julio cumplió 65 años, dirigió a El Nacional entre el 2004 y el 2007. Allí consiguió dos títulos con el equipo de los puros criollos en el 2005 y el 2006.

En cambio, el 2008, con un equipo cotizado en USD 10 millones, asumió el manejo de Barcelona de Guayaquil, pero duró en el cargo seis meses y se fue del país. Desde su partida del país ha dirigido al Olimpia y Nacional de Paraguay. Decidió manejar la Selección de Guatemala y después se renovó la confianza para que regresara a dirigir a Olimpia en esta temporada.

En la actual edición de la Libertadores, Almeida disputará otra final, pero esta vez como entrenador. Olimpia ha sido su mejor vitrina Cuando era jugador Almeida se ganó la titularidad en el Olimpia, denominado el ‘Decano’ del fútbol paraguayo.

Con este club ganó dos ediciones de la Copa Libertadores, en 1979 y 1990, la Intercontinental de 1979, una Interamericana en el mismo año, más una Recopa y Supercopa Sudamericana en 1990. La Libertadores es un torneo que le sienta bien al estratega.

En este torneo ostenta un récord difícil de alcanzar en estos tiempos: 113 partidos jugados en Libertadores. El único con más encuentros disputados, y además con un solo club (Olimpia). También es el primer arquero en la historia de Copa en anotar un gol. Jamás fue expulsado y siempre actuó limpio.

Conoce lo que es dar vueltas olímpicas. En 1989, Almeida disputó la final de Copa Libertadores contra Atlético Nacional.

Un estilo particular para dirigir

Entre las características que siempre identificaron al entrenador en los equipos que ha dirigido es la disciplina y orden. Por eso, cuando estuvo en Ecuador, Almeida le dieron algunos apelativos que fueron desde testarudo y malgenio hasta dictador. Su expresión, seca y reservada, y sus reacciones impredecibles ante algún cuestionamiento, lo han convirtieron en un personaje polémico.

Sin embargo, los resultados avalaban sus actitudes. Consiguió títulos y esa fue su mejor defensa. En Guayaquil no tuvo mucho tiempo para aplicar su estilo porque duró solo un semestre.

Uno de sus acompañantes en el cuerpo técnico que estructura a los equipos por donde ha pasado ha sido Iván Almeida, su hijo. Él ha reconocido que la frontalidad de su padre “ha resultado chocante para algunos”.

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