19 de December de 2013 00:03

Los entrenadores no pueden vivir sin ver fútbol

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El primer tiempo se acababa y los asistentes que llenaban la tribuna de la cancha principal del complejo de Independiente empezaban a moverse.

Entonces, Carlos Sevilla, el DT de El Nacional, y el extécnico de la 'U' Edgardo Bauza quedaron frente a frente. El imbabureño le dio un fuerte abrazo, le tomó del rostro y compartió un comentario cómplice: "No hay cómo vivir sin fútbol, uno necesita estar viendo el vicio". Los dos rieron de forma cómplice. Los exrivales en la cancha, ahora compartían de forma relajada en el plan de observadores.

Sevilla estaba acompañado por el agente de jugadores Rodrigo Espinosa. Durante el receso del partido, al menos tres padres de familia se acercaron al técnico ilusionados para pedirle un favor especial: "'Profe', yo tengo un hijo que juega bien al fútbol. Será que puedo llevarlo a El Nacional para que se pruebe", le dijo uno de los aficionados.

La final de la Reserva fue el espacio que reunió a la gente del fútbol. Además de los dos entrenadores, otros técnicos como Paúl Vélez, Sixto Vizuete permanecían sentados en la tribuna mirando el esfuerzo de los dos equipos y a sus principales figuras.

Bauza llegó al complejo cuando el partido ya se había iniciado. Se colocó en uno de los extremos de la tribuna, acompañado por el gerente técnico de la Liga, Santiago Jácome, a quien sus obligaciones con el equipo de fútbol apenas le dieron un respiro.

El celular del gerente no paraba de sonar. Él caminaba de un lado al otro afinando detalles. Una de sus principales preocupaciones eran los trabajos que se realizan en la cancha de la Casa Blanca en Ponciano. Así se lo transmitía a Bauza, quien fue a la cancha con chompa y gafas oscuras.

Luego de los técnicos, llegaron varias docenas de hinchas de la Muerte Blanca con sus inmensos trapos blancos y rojos con leyendas de amor para el equipo universitario y con sus cantos 'argentinizados'. "'Vamo' la 'U'" "aguante (sic) el funebrero") arengaban.

Los hinchas coincidieron con Bauza en la tribuna y se lanzaron rápidamente a saludarlo, a abrazarlo. "Aguante por siempre 'profe', gran amigo eh", le decía uno de los fanáticos del equipo.

Ya en el árbitro del partido, Hugo Dávalos, detuvo el partido por varios minutos pues los aficionados colocaron inmensos carteles en la parte central de la tribuna. Tuvo que acercarse personalmente al lugar para pedir que la hinchada los retirara.

Ante la inusual entrada de aficionados y público en el complejo, los anfitriones tomaron recaudos. Un grupo de vigilantes, acompañado por perros amaestrados, rodeaba la cancha. Al final, no se registraron problemas. La seguridad se concentró en controlar a la hinchada visitante, mientras se daba el festejo de los locales.

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