12 de December de 2011 00:21

Carcelén fue el fortín de los hinchas

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deportes@elcomercio.com

El calor de la tarde de ayer no impidió que más de 200 aficionados azulgranas se reúnan en el complejo de Carcelén, para ver a su equipo jugar la primera final del torneo ecuatoriano de fútbol.

Padres e hijos, parejas de enamorados, jóvenes e hinchas de la tercera edad colmaron los pasillos de la sede social del club para observar el partido del Deportivo Quito ante Emelec.

Una pantalla gigante fue instalada por disposición de la directiva chulla en los pasillos para que los hinchas disfruten del cotejo, tras la negativa del club eléctrico de entregar entradas para el mirar el encuentro en el estadio George Capwell, en Guayaquil.

No se esperaba una masiva concurrencia, porque el salón y los pasillos son angostos y no dan cabida para muchas personas.

Desde las 15:00, varios seguidores ingresaron al centro deportivo. Algunos se quejaban por el espacio reducido y las dificultades para ver la pantalla. A pocos minutos de que iniciara el partido, el complejo estaba abarrotado y decenas de aficionados optaron por quedarse afuera escuchando el partido que se amplificó por dos parlantes instalados allí.

Adentro, los seguidores de la ‘AKD’ hacían esfuerzos por acomodarse en la pequeña sala para disfrutar la final. Todos se encontraban parados, a la expectativa de lo que ocurriera en el partido.

Juan José Torres llegó con su familia a ver el juego. Admite que no va con regularidad al estadio, pero que siempre sigue con orgullo cada cotejo de la ‘Academia’. Destacó la iniciativa de la directiva, pero mencionó que ellos deben acordarse del hincha, no solo cuando el equipo juega una final.

El hincha estuvo presente en la sede desde que se inició el compromiso. Los cánticos y el ánimo del público alentaban a la distancia al cuadro chulla.

Al grito de ‘Quito Campeón’, ‘Vamos AKD’ y canciones alusivas a otros equipos del campeonato nacional, la hinchada vivía su fiesta en el norte de la capital.

El dominio del equipo capitalino, durante los primeros minutos, hizo vibrar a los fanáticos. Andrés Narváez fue uno de los presentes en la sede. El hincha dijo sentirse nervioso por el juego y sacudía sus manos en cada ocasión que los capitalinos tenían el balón. Dijo que no le importaba estar incómodo, sino disfrutar la final como si la viviera en el estadio.

Corría el minuto 29 cuando el salón estalló de alegría, gracias a la anotación de Fidel Martínez. Las serpentinas, los papelitos y la cerveza lanzada al aire fueron las formas de festejar el gol conseguido por el delantero. Las personas se abrazaban unas con otras y no paraban de cantar y celebrar.

Después del gol, cada llegada al campo del Deportivo Quito era motivo de exaltación entre los fanáticos. Fidel Martínez y Luis Fernando Saritama fueron los futbolistas más elogiados por su entrega en el campo de juego.

En el segundo tiempo, el ímpetu siguió presente, aunque con mayor nerviosismo e inquietud por lo que sucedía en la cancha. Los minutos pasaban y las personas se ponían impacientes.

Cada ataque de Emelec era un calvario para los seguidores que no dejaban de ver el reloj o animar para que el cuadro ataque con la misma eficacia con la que lo hacía en el primer tiempo.

Algunos fumaban y tomaban cerveza, otros se tapaban los ojos y preferían salir del lugar a tomar un poco de aire.

El pitazo final fue un momento de alivio para los aficionados que salían desordenadamente del complejo, con rostros de felicidad y aparente tranquilidad.

Son conscientes de que el gol de ventaja de visitante es significativo, pero que en la final todavía no está nada definido. “Hay que apoyar al equipo porque todavía falta un partido”, decía un hincha.

El título del Campeonato Nacional 2011 se definirá este sábado a las 12:00, cuando Deportivo Quito se enfrente con Emelec, en el estadio Atahualpa.

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