25 de noviembre de 2014 20:14

Guerrón vs. Chiriboga ¿Nuevo número de este gran circo?

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Alejandro Ribadeneira
Quito

Yo no me creo todo el cuento de Joffre Guerrón. No cuadra, al menos en gran parte. Pretende hacernos creer que Reinaldo Rueda pensaba llevarlo al Mundial -¡qué ego!- cuando era evidente que ‘Dinamita’ carecía de la menor oportunidad. La lista de atacantes que Rueda eligió para ir a Brasil estaba compuesta por Enner Valencia, Joao Rojas, Fidel Martínez y Jefferson Montero, todos en mejor forma. El nombre extraño de la nómina era Jaime Ayoví, en plena caída libre pero de mejor llegada con el grupo y que formó desde el inicio parte del proceso del colombiano. La Yoya marcó el gol del triunfo sobre México, en el debut de Rueda. Guerrón, por las razones que sean, y no eran las de la representación, no caló en Rueda y solo iría al Mundial si todos ellos se lesionaban.

Además, al final solo acudió al Mundial un jugador representado por José Luis Chiriboga, el hijo del mandamás de la Ecuafútbol. Uno. ¿Es razonable creer que Guerrón, para ganarse el cupo, debía cambiar de agente? ¿Y tenía que ser precisamente el agente JL, quien solo maneja juveniles y jugadores de hasta 24 años? No encaja. No tiene lógica. Esto tiene menos imaginación que los comerciales de la Secom.

Sin embargo, esto da la oportunidad de reflexionar sobre varios puntos.

1. ¿Por qué ahora?
En caso de que Guerrón tuviera toda la razón, la pregunta obligada es por qué recién habla. Si pasó lo del chantaje, debió exponerlo en su momento, o máximo luego del Mundial, cuando todo se prestaba para la sinceridad. Ahora luce extemporáneo y, por eso mismo, sin mayor credibilidad. Esto de “me callo si me llevan pero les lanzo lodo si no me toman en cuenta” es de baja calaña. Pero también nos deja pensando si esto es práctica habitual en la era del chiriboguismo. Esto es más fuerte de aquella confesión/desmentido del Bolillo de “mi lista y la de ellos”. Por eso, cuesta creer que solo Guerrón, después de tanto tiempo, sea el único que lo haya confesado. ¿Aparecerán otros chantajeados a dar su versión? Bueno, si al Mundial solo fue uno de JL, pues suena desenfocado. Esperemos sentados.

2. Denuncia muy sospechosa
Esto constituiría un golpe muy fuerte a la imagen de Luis Chiriboga. Aunque Guerrón no tenga cómo probar sus palabras, es obvio que la imagen del Ingeniero ha sido afectada, más de lo que ya está luego del Mundial. Eso sí, ha lucido algo sospechoso que coincida con la arremetida del presidente del Manta en Twitter en contra de Chiriboga, al que ha pedido abiertamente que se vaya del cargo (mientras el Manta se hunde en el descenso, lo cual ya es hasta surrealista). O que suceda en una jornada de análisis de la Liga profesional que piden los clubes, sobre todos los que acusan a Chiriboga de sus males. O que se produzca a pocos días de que un fidelísimo exaliado del Ingeniero en Quito haya realizado una intensa gira de medios para recordar el caso del coyoterismo, del cual ya pasaron ocho años y que no impidió que los clubes reeligieran a Chiriboga por aclamación dos veces más. ¡Ah, cuánta doble moral!, como diría el Mashi.

3. Chiriboga se lo buscó
Chiriboga sufre esto por no reconocer a tiempo que tolerar a un hijo agente de jugadores era un juego peligroso, de mal gusto y que rayaba en el nepotismo. No importa que JL se enfoque en juveniles y que los deje cuando ya pasaran a ser cracks, ¡sigue siendo el hijo del jefe, del duro, del mandamás! Hay ventaja en eso porque cualquier jugador pensaría que estar representado por el hijo del Presidente de la Federación es de gran beneficio. Guerrón asesta un golpe que remueve las costillas al tocar este asunto, que hunde la credibilidad de Chiriboga padre más allá del piso. Pero bueno, tuvo la oportunidad de parar esto pero se confió.

4. La gente no elige
Aunque muchos no lo crean, la elección de Luis Chiriboga no se decidirá en las redes sociales sino en el Congreso de Fútbol. Las audiencias no votan y la presión con etiquetas de #lárgateChiriboga no son determinantes, ni siquiera útiles. Esto se decidirá con votos y, hasta ahora, no hay un candidato que salte al ruedo abiertamente. ¿Será Canessa? ¿Será Estrada? Es probable que esto se resuelva con algo salomónico: Chiriboga será reelecto pero dará paso a la Liga profesional, quizás para el 2016. Todos ganan, todos felices. Casi lo apostaría. Veamos qué sucede en diciembre con este gran circo de tres pistas.

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