20 de junio de 2014 22:40

46 cámaras, en la transmisión del partido de la Selección

Mundial de Brasil 2014. Partido por al primera ronda del Mundial de Brasil entre las selecciones de Ecuador contra Honduras. Foto: Patrricio Terán/ EL COMERCIO

Mundial de Brasil 2014. Partido por al primera ronda del Mundial de Brasil entre las selecciones de Ecuador contra Honduras. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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Marcos Vaca.  Editor
Desde Curitiba
Curitiba
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La Selección hondureña hizo que la hinchada ecuatoriana calentara las gargantas.

Silbidos y gritos se sintieron una hora antes del partido entre Ecuador y los centroamericanos. Los azules salieron a realizar movimientos previos.

Los fanáticos ecuatorianos eran mayoría en el estadio Arena da Baixada en Curitiba una hora antes del juego. Las gargantas calentaron con la salida a la cancha de la Selección. Los jugadores saludaron a sus aficionados y los flashes de las cámaras empezaron a explotar.

Dos pantallas gigantes estuvieron dispuestas en la parte superior de lo que fueran los graderíos. 46 cámaras están distribuidas alrededor de la cancha.

De vez en cuando saltaban imágenes del público en las pantallas y faltaban manos para saludar.  Siete cámaras graban los goles para ser analizados con la nueva tecnología implementada por la FIFA para este Mundial por si hubiesen dudas y una araña (spider) sobrevuela de arco a arco el juego para tener escenas aéreas.

Al menos dos horas antes estaban listos los uniformes de la Tri en su camerino, que era el del equipo visitante. Las instalaciones lucían impecables y custodiadas por personal de seguridad. Unas 1 400 personas, según la FIFA, trabajaron en el antes, durante y después del juego.

Sin un pase especial es imposible acceder a estas zonas. En las afueras del estadio el control es fuerte para evitar que se ingresen bebidas y alimentos.

A la media hora del juego se anunciaron las alineaciones y las gargantas de los ecuatorianos otra vez se hicieron sentir: “Hijue...” se oía con cada nombre y el remate fue una silbatina para Luis Fernando Suárez, entrenador de Honduras.

Ya con las gargantas calientes llegó la alineación ecuatoriana y Antonio Valencia, el capitán, fue el más ovacionado.

Los hinchas hacían mareas amarillas desde la mañana en los alrededores del estadio. En el centro comercial Curitiba había centenares de camisetas amarillas, parecía como si el ‘shopping’ estuviera cerca del estadio Olímpico Atahualpa.

A los 20 minutos previos al juego, los graderíos ya tenían mayoría amarilla ecuatoriana y brasileña. Torcedores del Atletic Paranaense se hicieron presentes con banderas y otros locales con su ‘verdeamarela’. Estaban vendidas las 40 000 localidades para ver el juego.

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