30 de marzo de 2017 07:15

El Juventus pelea para alejar su nombre de la mafia

El presidente del Juventus colabora con la Comisión Antimafia italiana para investigar los casos que han envuelto en la polémica al equipo. Foto: AFP

El presidente del Juventus, Andrea Agnelli, colabora con la Comisión Antimafia italiana para investigar los casos que han envuelto en la polémica al equipo. Foto: AFP

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Agencia EFE

El Juventus se vio involucrado recientemente en un proceso de la Fiscalía de la Federación de Fútbol italiana (FIGC) por presuntos contactos con miembros de la mafia y está peleando entre polémicas para alejar su nombre de esos vínculos.

El presidente del club turinés, Andrea Agnelli, fue acusado de mantener contactos con algunos ultras pertenecientes a la Ndrangheta calabresa aunque fuentes próximas al caso confirmaron hoy 30 de marzo del 2017 a Efe que los directivos no sabían de esas relaciones.

La Fiscalía de Turín cerró en el pasado mes de noviembre una investigación que involucraba a Agnelli, Francesco Calvo, actual directivo del Barcelona, el responsable de seguridad Alessandro D'Angelo y el anterior director de la taquilla Stefano Merulla.

Según las acusaciones, los clanes mafiosos, que formaban parte presuntamente de la Ndrangheta, estaban infiltrados en las gradas del estadio y recibían entradas por parte del Juventus para revenderlas sucesivamente por un precio superior.

Los directivos del Juventus entraron en este caso en calidad de testigos, aunque la situación se agravó cuando, el pasado 18 de marzo, la Fiscalía de la Federación de Fútbol italiana (FIGC) notificó una denuncia a Agnelli y a los otros directivos citados.

Fue el mismo presidente del club turinés quien informó de esa notificación, al convocar una rueda de prensa extraordinaria desde el centro deportivo de Vinovo (Turín) para defender su posición y el "buen nombre" del equipo más ganador de Italia.

Agnelli tachó de "inaceptables" esas acusaciones y se mostró molesto por los "constantes intentos de embarrar" la credibilidad del club que representa, algo que fuentes cercanas al caso reiteraron hoy.

Dichas fuentes admiten que hubo errores en la cantidad de entradas que se repartían entre los hinchas, que prevé un máximo de cuatro por persona, y que hay disposición a asumir las responsabilidades por eso, pero niegan de forma tajante lo demás.

También confirman el hecho de que el presidente Agnelli se haya reunido periódicamente con varias categorías de aficionados del equipo, entre ellos los ultras, pero destacan que ningún miembro de la sociedad conocía sus vínculos con la mafia.

En el intento de alejar el nombre del Juventus del de la ilegalidad, Agnelli también aceptó colaborar con la Comisión Antimafia italiana para tratar de que la investigación se cierre de forma eficaz.

El principal punto sobre el que está investigando el organismo italiano contra la mafia es la presunta relación de Agnelli con un jefe de unos ultras del Juventus, Rocco Dominello, del que se sospecha que forma parte de la Ndrangheta.

El abogado del club turinés Luigi Chiappero negó recientemente esos contactos ante la presidenta de la Comisión Antimafia, Rosy Bindi, aunque las investigaciones del organismo sacaron datos que se oponen a esa tesis.

El presidente del Juventus comparecerá próximamente ante dicho organismo y dará su versión de los hechos con el objetivo de preservar su cargo, ya que de confirmarse las acusaciones podría estar obligado a dejar su puesto de máximo representante del club.

Las acusaciones de la Fiscalía federal han generado polémicas en Italia y hasta han sido comparadas con los procesos del denominado "Calciopoli", cuando el club fue castigado con el descenso y la anulación de los títulos 2005 y 2006 por corromper a los árbitros.

Sin embargo, el club "bianconero" rechazó con fuerza estas comparaciones y recordó que el de "Calciopoli" tuvo consecuencias penales mientras que en este caso el Juventus solo estuvo involucrado como testigo.

Tras el escándalo de 2006, la nueva directiva del Juventus trabajó para limpiar la marca del club de los espectros de la corrupción y está llevando al cabo ahora una pelea para alejar su nombre del de la criminalidad organizada.

Aún falta mucho para que se cierre el proceso y no está claro qué dirección podrá tomar la sentencia, pero el Juventus confía que se le declare no culpable en otra controvertida página de la historia del fútbol italiano.

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