5 de abril de 2017 17:14

Lejos de las estrellas y el foco mediático, los proletarios del fútbol

Imagen de Gloire Mbidi, tomada de su perfil de Facebook

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Agencia AFP

Existe el Balón de Oro, la UEFA Champions League, Cristiano Ronaldo y el Football Leaks... pero también muchos futbolistas profesionales que trabajan en la precariedad sin contrato escrito y a veces sin cobrar el salario durante meses.

"Con mi club no he firmado ningún contrato, no tengo sueldo, pero recibo una prima de USD 25 por partido ganado. En cambio, por partido perdido o empatado, el club no paga nada", dice Gloire Mbidi.

Este delantero de 26 años, que juega en el Real de Kinshasa en el campeonato de la República Democrática del Congo, recibe, además, "1 000 francos (79 centavos) para transporte por cada sesión" de entrenamiento, a razón de dos entrenamientos diarios, mañana y tarde, de lunes a viernes.

"En 2008 y 2009 fuimos campeones, pero solo recibimos la primera de USD 25, sin más", deplora el jugador al ser preguntado por la AFP.

Según el sindicato de jugadores profesionales (FIFPRO), este tipo de situación precaria es corriente en el fútbol.

La organización reveló en un extenso estudio sobre este tema a finales de noviembre, con el testimonio de 14 000 jugadores en 54 países, que el 41% de los futbolistas no reciben sus salarios a tiempo, y que el 45% de los profesionales ganan menos de USD 1 000 mensuales, unos 945 euros.

"Los grandes salarios son una pequeña minoría. Pensar que la mayoría de los futbolistas tienen un alto tren de vida es falso. Es como decir que la mayoría de los actores son estrellas hollywoodenses", declaró a la AFP un portavoz del sindicato, Alex Duff.

'Me tratan como un esclavo'

En Portugal, el Boavista saltó a las portadas el pasado mes de noviembre. "Me tratan como un esclavo", denunció el internacional nigeriano Michael Uchebo, al que el club portugués no pagaba desde abril por un conflicto con la directiva.

El delantero, de 26 años, acusó a sus dirigentes de prohibirle el acceso a las instalaciones del club. Incluso filmó uno de sus intentos para entrar en un gimnasio de Boavista, impedido por agentes de seguridad visiblemente amenazadores.

Contactado por la AFP, el club portugués no quiso dar su versión, pero en las redes sociales, el presidente reprochó a Uchebo "no decir la verdad" y le recriminó haber rechazado un traspaso que le fue propuesto.

El nigeriano, que no ha querido volver a hablar de su caso, rompió finalmente su contrato con el club de manera amistosa a principios de enero, sin que el club precisara si su exjugador obtuvo el pago de sus salarios retrasados o alguna otra compensación financiera.

En Venezuela, país afectado por una profunda crisis económica, los futbolistas citados por el FIFPro como José (el nombre ha sido modificado) reciben USD 200 mensuales y prefieren firmar contratos cortos como consecuencia de la hiperinflación. "Después de seis meses, tu salario no vale nada, es difícil vivir", explica.

En Argentina fue la leyenda del fútbol Diego Maradona el que denunció que "el fútbol argentino está quebrado", ya que los jugadores esperan durante meses a cobrar sus salarios como consecuencia de la corrupción y las dificultades económicas que atraviesa la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Los futbolistas incluso fueron a la huelga a finales de febrero para protestar por su situación.

'Sin estatuto'

En el fútbol africano fue otra leyenda como el marfileño Didier Drogba el que alzó la voz para lamentar la situación de los profesionales "que no tienen estatutos claramente definidos o que carecen de ellos".

Entre los países citados regularmente por el FIFPRO están Gabón, campeón en el retraso de los pagos a sus futbolistas, o la República Democrática del Congo, considerado como uno de los países más peligrosos para ejercer el oficio de futbolista, donde uno de cada cuatro jugadores es víctima de violencia y el 35% están amenazados por los aficionados, según las cifras del sindicato.

Otro motivo de preocupación para el FIFPRO es la situación de los profesionales en la Europa Central y Oriental. Durante el 'mercato' invernal, recomendó a sus afiliados no firmar contratos con los clubes serbios debido "a la degradación de las condiciones de trabajo en el país".

Finalmente, "solo hay unos pocos países, sobre todo en Europa y Norteamérica, donde los futbolistas pueden trabajar en condiciones de seguridad y comodidad", lamentó Alex Duff.

El resto, los jugadores precarios tienen "créditos inmobiliarios, facturas que pagar e hijos que alimentar y educar".

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