19 de agosto de 2015 20:11

En el estadio Casa Blanca se encargaron cinturones por 90 minutos

Las personas encargadas del negocio de custodia de cinturones en los exteriores del estadio Casa Blanca. Foto: Santiago Ponce/ EL COMERCIO

Las personas encargadas del negocio de custodia de cinturones en los exteriores del estadio Casa Blanca. Foto: Santiago Ponce/ EL COMERCIO

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Santiago Ponce

"Se encargan correas a un dólar" es la frase que se escuchó en los exteriores del estadio de Liga de Quito, en el norte de Quito, momentos previos al cotejo por la Copa Sudamericana en el que Liga de Quito venció 2-0 al Zamora venezolano.

Este 'servicio' se ofreció a los aficionados que utilizaron artículos considerados peligrosos al momento de ingresar al estadio.

Los controles, tanto del personal del estadio como de la Policía Nacional, prohibieron el ingreso de cinturones con hebillas, botellas de perfumes, paraguas, astas de banderas, entre otros.

Si se detectaba uno de los artículos mencionados, el procedimiento fue retirarlos y devolverlos al final del partido, cosa que, según los propios aficionados, no sucede.

Esta podría ser la razón por la cual este servicio se volvió necesario especialmente para los hinchas que llegaron desde el trabajo o la universidad y no tuvieron tiempo de dejar sus pertenencias en casa.

Una de las personas encargadas del alquiler de los cinturones advirtió que su "cuidado" hasta el final del compromiso es garantizado pues se entrega un adhesivo numerado al momento de cobrar el valor de la custodia.

Los artículos encargados pueden ser retirados al final del partido, en los puestos de venta informales ubicados frente al ingreso de las localidades de general.

Un promedio de 15 a 20 cinturones son los que se guardan en una caja junto a las botellas de gaseosas.

"Es una manera de sostener a sus familias y es una ayudita económica", manifestó una de las comerciantes quien prefirió no identificarse.

Mientras los aficionados llegaron a las puertas de ingreso,  minutos antes para el inicio del partido, fue proporcional el incremento del número de cinturones. Además, ya no sólo es una sino son hasta tres las personas que atienden el negocio.

Cuando ya no quedan aficionados en las puertas aprovechan para contar las ganancias y esperar, el final del partido, para devolver las pertenencias que se salvaron de ser incautadas por la Policía.

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