30 de agosto de 2016 11:17

Lionel Messi y la albiceleste: el retorno del que nunca se fue

Lionel Messi (izq.) delantero argentino del FC Barcelona, avanza con el balón ante la marca del mediocampista del Athletic de Bilbao, Beñat, durante el partido jugado en el estadio bilbaino de San Mamés. EFE

Lionel Messi (izq.) delantero argentino del FC Barcelona, avanza con el balón ante la marca del mediocampista del Athletic de Bilbao, Beñat, durante el partido jugado en el estadio bilbaino de San Mamés. EFE

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Agencia AFP

El astro Lionel Messi está de regreso con la 'Albiceleste' sin haber llegado a cumplir una renuncia que había dado la vuelta al mundo y dejó helados a millones de hinchas de la Selección argentina.

Desde la noche en que dijo: "Ya está, se terminó para mí", pasaron 47 días. Pareció un siglo hasta que escribió en un comunicado:
"Amo demasiado a mi país y a esta camiseta". Volvió sin irse porque Argentina no tuvo que jugar ningún partido sin él en la cancha.

Podría jugar contra Uruguay el jueves en la clasificatoria para el Mundial de Rusia 2018. Está en duda por una molestia en un abductor, músculo traicionero si los hay. Es posible que lo cuiden. Tampoco es lo crucial históricamente.

Lo importante es que reafirmó su pasión por la camiseta de bastones verticales celestes y blancos. "Me pasaron muchas cosas por la cabeza el último día de la final y pensé seriamente en dejarlo", comunicó la 'Pulga' el 12 de agosto.

"Veo que hay muchos problemas en el fútbol argentino y no quiero crear uno más. No quiero causar ningún daño, siempre pretendí todo lo contrario, ayudar en todo lo que pude", dijo. Y la declaración volvió a girar como un satélite alrededor del planeta.

Horas después de su desilusionado anuncio tras perder con Chile la final de la Copa América Centenario en East Rutherford (EE.UU.) el 26 de junio, se lanzó una frenética campaña para que diera marcha atrás. Pero al final, tenían razón futbolistas, entrenadores y muchos hinchas que pedían dejarlo en paz.

El abismo
Sólo quien nunca jugó al fútbol o no conoce su intimidad podía apresurarse tanto. Messi acababa de perder su tercera final consecutiva. Para colmo tiró afuera un penal clave, el primero de la serie de desempate.

Fue conmovedor verlo con la cabeza en el césped, como si quisiera enterrarse, desaparecer. Retorcía su camiseta, desesperado. Se había hundido en un abismo de tristeza.

"Es un momento duro para mí y para todo el equipo, es muy difícil para mí seguir así. Son cuatro finales las que me toca perder, tres seguidas, la verdad que es una mala racha que se me da, pero ya está, es mi decisión" , dijo aquella noche de pesadilla.

A Messi se lo puede considerar sin exageración el mejor futbolista del mundo en la última década. Pero perdió las finales de la Copa América Venezuela 2007 (con Brasil) , el Mundial Brasil 2014 (con Alemania) y otras dos copas América, la de Chile 2015 y la Centenario 2016 (ambas con la Roja).

No todos los futbolistas renuncian en las grandes derrotas. Pero verlo era comprenderlo. Llevaba adentro la rabia, la bronca, la decepción de sentirse responsable. Lo mejor era dejarlo tranquilo, ya iba a volver.

Antes de la final con Chile, Messi era una campanita de felicidad. Se perfilaba para romper una racha de 23 años sin vueltas olímpicas de mayores. Sólo había podido festejar un Mundial Sub-20 en Holanda 2005 y el oro en los Juegos Olímpicos Pekín 2008.

Durante la Centenario ya se había convertido en el mayor artillero histórico de la 'Albiceleste' con 55 goles, uno más que el 'Batigol' Gabriel Omar Batistuta. El derrumbe fue más doloroso aún.

Con delicadeza

Y la 'Operación Retorno' la encabezó en Barcelona el nuevo DT, Edgardo Bauza. El 'Patón' se movió con la delicadeza de un artesano en una cristalería. "No vengo a convencer a Messi de nada. Que me cuente su frustración" , declaró.

Ahora lo tiene en el equipo y miles de hinchas lo esperan para corear el 'Messiii, Messiii', en el estadio Malvinas, en Mendoza (oeste) en el clásico rioplatense.

Argentina está tercera en la clasificatoria sudamericanas, con 11 puntos, detrás de Uruguay y Ecuador, ambos con
13 puntos, en seis fechas. Y necesita del que volvió sin haberse ido.

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