11 de abril de 2015 00:00

Tabaré Silva enseñó a los chullas a creer que sí se puede...

Tabaré Silva entrenador del Deportivo Quito

Tabaré Silva entrenador del Deportivo Quito. EL COMERCIO

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Paola Gavilanes
Quito

El estratega Tabaré Silva sonrió cuando le pidieron que contara la receta con la que logró levantar el ánimo de sus jugadores. "No existe receta", afirmó, mientras puso la mirada en el gramado del complejo de Carcelén.

Ese es precisamente el escenario donde, desde diciembre del 2014, el uruguayo empezó a dirigir a los jugadores del Deportivo Quito. 
El DT asumió el reto de comandar a un equipo, en ese entonces, sumido en una crisis dirigencial y económica. Según él, lo hizo después de hablar con Joselito Cobo, presidente del club. "Él me dio la tranquilidad". 
El técnico se acomodó la gorra blanca y contó que también influyó la historia del club.

"Este es un equipo grande", dijo el pasado miércoles.
 Hasta el 14 de marzo, el Quito se mantenía en el penúltimo puesto en la tabla de posiciones. Ahora, es quinto con tres victorias consecutivas.

La última la consiguió el pasado domingo frente al Barcelona Sporting Club, en el estadio Monumental, en Guayaquil, ante alrededor de 40 000 espectadores. 
La ubicación del plantel chulla en la tabla tampoco se dio por "arte de magia", bromeó el estratega que se coronó campeón de la Copa América 1995, cuando se desempeñaba como defensa.


A Tabaré Silva le tomó ocho jornadas del torneo y horas de desvelo hacer resurgir a un equipo que a inicios del 2015 era el favorito para descender a la Serie B.
 En la práctica, el DT enseñó a cobrar tiros libres, a defender, recuperar el balón...


La tarea fue dura, pues al inicio los 28 jugadores que llegaron al equipo no se conocían. De los 32 futbolistas que integran la ‘AKD’, solo Michel Castro, Jairon Bonnet, Efrén Proaño y Alexi Lemos venían del año pasado. 
Juan Guerrón coincidió con su estratega y añadió que el ascenso del Quito: "es producto de la paciencia y confianza del técnico".

Después de varias preguntas más, Tabaré Silva reconoció que la calma y la tranquilidad para esperar los resultados le han funcionado. 
Por esa paciencia, aprendida también de libros de psicología, ahora él, sus jugadores y la hinchada disfrutan de un momento dulce. 
Tabaré Silva es un hombre que habla sin prisa, que se toma su tiempo para expresarse, que no grita y que saluda con todos cuando ingresa al Complejo Ney Mancheno.

El DT de 40 años de edad jamás deja a un pupilo con la palabra en la boca. A él le gusta el respeto y por eso se lo entrega a quien se cruza en su camino. "Nunca nos grita, nos trata con respeto", contó Franklin Salas. 
Tabaré Silva volvió a sonreír cuando escuchó las palabras de sus dirigidos y solo se limitó a afirmar que "así es como me gusta que me traten".

En lugar de alzar la voz, el técnico de 1,76 metros de estatura prefiere hablar con cada uno de los jugadores, sobre todo, con los más jóvenes.

Con ellos, justamente, habló a inicios de temporada. "Les dijo que crean en todas sus capacidades", recordó Guerrón.
 Esas frases de motivación las repite una y otra vez a sus pupilos. Forma de parte de su ritual reunir a los jugadores en el centro de la cancha, antes de cada entrenamiento, para animarlos. "También converso con ellos en el camerino".

Aunque el DT cree que falta tiempo para ver un Deportivo Quito en su 100%, está conforme con el trabajo de sus dirigidos. "Es que ya creyeron".
 El DT dijo que cuando llegó, a sus jugadores le faltaba seguridad, fue por eso que llamó a Luis Saritama y Franklin Salas. "Les hacía falta referentes, gente con liderazgo".

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