6 de julio de 2015 10:55

Las fiestas más conocidas de España piden paso en Pamplona

Javier Aranegui, miembro del Orfeón Pamplonés, y Chantal Estrade, nieta de uno de los fundadores de la peña La Veleta, que incorporó la indumentaria blanca y roja a las fietas de San Fermín, comparten el lanzaniento del Chupinazo desde el balcón del Ayunt

Javier Aranegui, miembro del Orfeón Pamplonés, y Chantal Estrade, nieta de uno de los fundadores de la peña La Veleta, que incorporó la indumentaria blanca y roja a las fietas de San Fermín, comparten el lanzaniento del Chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, con el que se dio comienzo los Sanfermines 2015. EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 4
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 10
Agencia EFE

Los sanfermines, las fiestas populares más conocidas de España en todo el mundo, empezaron hoy, 6 de julio, con el clásico chupinazo (cohete), para dar paso a nueve días en los que el protagonismo será cada día para la carrera de los toros por las calles del centro.

Unas fiestas inspiradas en el peso de la tradición, aunque cada vez más moduladas al gusto de miles de visitantes (muchos extranjeros) que llenan las calles y los hoteles de la ciudad.

Pamplona (norte), que en el resto del año apenas llega a los 200 000 habitantes, multiplica esos días su población y nativos y foráneos se desparraman por sus calles día y noche, entre música, bailes y mucho alcohol.

Miles de personas siguieron desde la calle el lanzamiento del cohete que, a mediodía, marca el punto de partida de las fiestas y las cadenas de televisión interrumpen su programación para emitir ese momento en el que la multitud enarbola un pañuelo rojo que a continuación pasan a anudarse al cuello.

Ya el color blanco de la indumentaria sanferminera empezaba a tintarse de rojo, por el vino que los mozos y mozas se lanzan, y ambos colores son los que marcan esa semana de fiestas.
El chupinazo es el primero de los 458 programados oficialmente por el Ayuntamiento de Pamplona, desde procesiones religiosas a actuaciones musicales y fuegos artificiales.

No obstante, el eje de las fiestas, y lo que las ha hecho internacionalmente famosas, son los toros, en especial los encierros, que son las carreras de algo más de ochocientos metros que separan unos corrales de ganado de la plaza de toros donde se lidian cada tarde.

Aunque los encierros son habituales de las fiestas en numerosos lugares de España durante el verano, los de Pamplona son los que concitan mayor interés, favorecidos por la proyección que de ellos han dado la literatura y el cine.

Este año están acreditados 685 profesionales de 139 medios de comunicación de veinte países, especialmente interesados en esas carreras de mozos (hay pocas mujeres) que cada año se cobran su tributo en sangre, en especial de corredores de fuera de Pamplona.

Al margen de lo lúdico, estos días dan también para hacer negocio y uno de ellos es el alquiler de balcones por parte de habitantes de viviendas que están en el recorrido del encierro de toros.

Entre treinta y ochenta euros (de USD 33 a USD 89 al cambio actual) se paga por un puesto en un balcón y desayuno, mientras que los hoteles de la ciudad no llegarán al lleno, pero sí se acercaran al 85 por ciento de ocupación, con precios por habitación entre los cien y los mil euros (de USD 112 a
USD 1 120), según la categoría del establecimiento.

En una ciudad en la que estos días son frecuentes las aglomeraciones el dispositivo de seguridad contará este año con 3 350 agentes de varios cuerpos policiales.

En concreto, se incrementará la vigilancia y se intensificará la iluminación en zonas de riesgo para evitar las agresiones sexistas que se han registrado en años anteriores y que han afectado a la imagen de unas fiestas que sitúan Pamplona en el mundo.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (0)