Alejandro Talavante contra la adversidad

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EFE

El diestro Alejandro Talavante ha salido hoy, domingo 9 de marzo a hombros de la plaza de toros pacense de Olivenza (oeste) tras cortar dos orejas, una a cada toro de su lote, en la deslucida corrida de Juan Pedro Domecq que echó el cierre a la feria oliventina.

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Juan Pedro Domeq, de escasa presencia, pocas fuerzas y menos casta. El tercero fue devuelto por inválido y fue sustituido por otro del mismo hierro, y el quinto fue muy protestado.

Ponce sorteó en primer lugar un toro que, a pesar de derribar en varas, apenas se prestó en la muleta, donde llegó acortando el viaje y pegando molestos y bruscos cabezazos, lo que obligó al valenciano a perder continuamente pasos entre pase y pase imposibilitando el lucimiento. Lo mató pronto y escuchó palmas de aliento.

El cuarto careció de fuerzas y Ponce se vio obligado a realizar una faena tan insistente como laboriosa, en la que logró muletazos de cierto relieve, pero sin llegar a redondear nada del otro mundo.

El público le apremió para que pusiera fin a su labor con el toro ya con el freno de mano totalmente echado, por lo que la valoración final fue una mezcla de aplausos y putos.

El primero de Morante de la Puebla, salió corretón de chiqueros, lo que aprovechó el sevillano para lograr momentos de mucha entidad dentro de un conjunto al que le faltó, como al toro, continuidad y, sobre todo, final. Fue ovacionado.

El blando quinto, al que no hicieron sangre en el caballo ni para un análisis, fue muy protestado por el respetable, por lo que Morante se vio forzado a quitárselo del medio de cualquier forma, llevándose una sonora bronca.

Alejandro Talavante se enfrentó en primer lugar a un toro que de salida no cesó de dolerse de los cuartos traseros, lo que obligó a su devolución.

Corrió turno el torero y saltó al ruedo el que iba a hacer sexto. Con éste estuvo en su línea Talavante manejando el capote con vistosidad, y se gustó, sobre todo, con la mano izquierda, realizando un toreo templado, limpio y con ritmo. Cortó una oreja.

Con el que cerró plaza, manso de solemnidad y con la presencia justa, el torero lo metió en la muleta a base de suavidad y dándole muchos desahogos para así poder exprimirlo hasta acabar arrancando otra oreja con la que se aseguró la Puerta Grande.

Gris final, en lo que ha ganado se refiere, a una feria de Olivenza que ha contado con momentos de mucha entidad: los triunfos de los novilleros José Garrido y Ginés Marín, el zambombazo sin discusión de El Juli, el poder de Ferrera, que sufrió además el único percance del serial, y la capacidad de Talavante.

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