18 de julio de 2014 10:56

Fandiño arrasa en Mont de Marsan (Francia) con un triunfo de tres orejas

Ivan Fandiño durante su faena en la  Feria de la Madeleine de la ciudad francesa de Mont de Marsan. Foto: AFP

El matador español Ivan Fandiño durante su faena en la Feria de la Madeleine de la ciudad francesa de Mont de Marsan. Foto: AFP

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EFE
Francia

El diestro Iván Fandiño cortó, el 17 de julio, tres orejas y salió a hombros en el segundo festejo de la Feria de la Madeleine de la ciudad francesa de Mont de Marsan, en el que Antonio Ferrera paseó un trofeo, mientras que El Juli se fue de vacío bajo una sonora bronca.

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de La Quinta, bien presentados aunque algunos sueltos de carnes, bravos y flojos en conjunto, salvo los dos últimos que fueron los más complicados. Antonio Ferrera, silencio y oreja. Julián López "El Juli", pitos y pitos. Ivan Fandiño, oreja y dos orejas. La plaza se llenó en tarde canicular.

FANDIÑO MARCA LA DIFERENCIA:

De haber tenido más fuerzas los cuatro primeros toros, la corrida de la Quinta hubiese sido de nota. Pero no. Hasta la salida del quinto, el público se había aburrido mucho mientras que los toreros habían pasado una tarde apacible, sin ver salir a ninguno de esos "cárdenos" que tanto temen.

Pero salieron al final un quinto que espabiló enseguida y puso al Juli en aprietos, y un sexto que ostentó todas las complicaciones de este encaste tan particular. La diferencia entre las dos respuestas que tuvieron por parte de sus toreros respectivos, fue que Juli no se dio coba, mientras que Fandiño apretó, bajó la mano y se adueñó de la situación, del toro y de la tarde.

El primero de Fandiño fue un cárdeno bravito, sin fuelle ni poder, al que pulseó a la perfección, lo cual le permitió aprovecharse de las doce embestidas buenas que el toro tenía. Muy encajado y templado el torero, lo mejor de su labor surgió al natural.

La faena bajó de tono después, pero Fandiño, tirando de oficio, pegó algunas tandas limpias pero sin la hondura de las primeras. Remontó vuelo con las manoletinas finales, y después de una entera corto su primera oreja.

Frente al sexto, el más vivo y áspero del lote, Fandiño pasó de las miradas sospechosas y de la guasa inicial del toro para ponerse muy de verdad. Brindó al público, lo que también había hecho El Juli en el precedente antes de abreviar, e hizo lo que mejor sabe: plantarle cara al toro, muy despatarrado y el pecho por delante.

En tanda y media metió al Santa Coloma en su muleta sin importarle los parones y las dudas. Paró, mandó, templó, bajó mucho la mano y hasta se gustó una vez sometido el toro. El estoconazo final hizo brotar las dos orejas indiscutibles.

El primero de Ferrera se desplomó en el segundo muletazo, y a partir de ahí rehuyó toda pelea. Con mucha cabeza, Ferrera le acabó metiendo en la muleta en una meritoria labor.

El cuarto fue otro toro flojo y noble, al que Ferrera banderilleó muy bien antes de pulsearlo y de mimarlo con suma maestría, a lo largo de una faena larga en la cual alternaron fases clásicas y redondos inversos. Finalizó con unos naturales hondos en el terreno de tablas y el público le pidió una oreja a pesar de un bajonazo.

El primero de "El Juli" también tuvo una embestida tan dulce y bondadosa, como apagada por sus pocas fuerzas. Aguantó los quites de Juli y Fandiño, tomó bien la muleta pero enseguida le faltaron finales en las embestidas.

Con menos acierto que en otras ocasiones, El Juli se trabajó las series con facilidad pero sin brío. Al quinto, en otros momentos, quizás lo hubiera intentado, y probablemente hubiera conseguido hacerle "romper" en su muleta. Pero esta vez optó por abreviar.

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