15 de diciembre de 2017 00:00

El estadio Jocay de Manta se engalana para la segunda final

Los trabajos en el escenario deportivo se realizan antes del partido del domingo, a las 12:00, en el estadio Jocay

Los trabajos en el escenario deportivo se realizan antes del partido del domingo, a las 12:00, en el estadio Jocay. Foto: David Paredes/EL COMERCIO

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David Paredes

El sonido de placas metálicas chocando entre sí, el grito de obreros y el ruido del tránsito vehicular ya se han vuelto parte del paisaje en los exteriores del estadio Jocay de Manta.

El escenario deportivo, que será la sede de la final de vuelta el domingo (12:00), entre Delfín y Emelec, está siendo reparado desde el año pasado.

Las obras en las distintas localidades no se detienen. Ayer culminaron los trabajos de reforzamiento de columnas en la tribuna Jaime Estrada Bonilla, que se habilitó recién para la segunda etapa del torneo.

Según Javier Macías, presidente de la Liga Cantonal de Manta, las obras buscan recuperar al estadio, que sufrió daños tras el terremoto del 16 de abril del año pasado.

Ayer, obreros de la empresa constructora Razconsa terminaban los acabados del sector de palcos. Esa obra, que empezó el 28 de junio, tuvo un costo cercano a los USD 300 000. Dinero que entregó la FIFA para la reconstrucción del estadio y que fue canalizado por la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

“El estadio empezó su fase de reparación a finales del año pasado. El Delfín tuvo que ir a jugar a otros lados para que podamos trabajar en la estructura de las generales”, dijo Macías.

El Jocay, que actualmente tiene una capacidad aproximada de 12 000 espectadores, podría ser testigo de una tercera vuelta olímpica del Emelec. Los azules llegan con la ventaja del 4-2 de la ida.

Bryan Caicedo, el administrador y canchero del Jocay por más de cinco años, ha sido testigo de los cambios que sufrió el único estadio aprobado por la FEF en la ciudad.

“La última vez que este estadio estuvo lleno fue tres días antes del terremoto. Curiosamente, Emelec fue el último equipo ecuatoriano que llenó todas las localidades, incluyendo la tribuna, que fue demolida”, asegura Caicedo, quien desde junio sube diariamente las 62 gradas que conducen al sector de los palcos.

La zona aún huele a pintura fresca. Los ocho obreros empezaron a recoger los materiales sobrantes. En la calle, la Empresa de Obras Públicas también trabaja en cubrir los baches cercanos al escenario.

Asegura que el contrato contempló el reforzamiento de columnas, el arreglo del techo de la tribuna y el cambio del sistema eléctrico de ese sector.

“Que quede claro que lo que se hizo no fue para que el ­estadio se vea más bonito. El objetivo fue reforzar las columnas con placas metálicas de 1 centímetro y de 6 milímetros, para que no vuelvan a afectarse en caso de otro sismo, dice Arteaga.

La cancha luce en condiciones aceptables. Estaba previsto que Caicedo regara el césped y que la maquinaria realizara un corte más. La semana pasada se colocó un cartel conmemorativo de la final, donde existía antes del terremoto una tribuna. Ahí lucen figuras de los dos equipos con el logo del auspiciante del Campeonato.

En las calles aledañas ya se instalaron ocho puestos fijos de ventas de camisetas. También hay venta de entradas.
El precio puede variar. Por ejemplo, una general que en boletería costaba USD 25, puede valer en reventa entre USD 35 y USD 45. La tribuna, de USD 50, está hasta en USD 80.

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