1 de junio de 2014 23:21

‘El Divino Niño está con la Tri’

Entrevista a Marlon Ayoví. Foto: Ronald Ladines / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Entrevista a Marlon Ayoví que recuerda su paso por las selecciones mundialistas de Ecuador.

Origen: Nació en Guayaquil el 27 de agosto de 1971. Tiene 42 años y actualmente es concejal de Durán.

Trayectoria: Jugó en Filanbanco, Filancard, Deportivo Quito, Universidad Católica y Barcelona.

¿Desde cuando es devoto del Divino Niño Jesús? ¿Es algo reciente o viene desde su infancia?

Desde siempre, desde que tengo memoria mi papá nos traía acá al Santuario de Durán para orar a mí y a mis hermanos. Cuando fue mi primera convocatoria a la Selección (14 de octubre de 1998, para el partido amistoso frente a Brasil, en Washington) me mandé a hacer un anillo con la imagen y desde ahí lo uso siempre.

Entonces, es de imaginarse que se encomendaba a él antes de jugar en su club o la Selección...

Claro cuando estaba en la Selección siempre lo hacía, rezaba por todos mis compañeros. Ahora que toca ver los partidos desde afuera no he dejado de encomendar a la Selección. Los jugadores que están actualmente en el equipo tienen un gran nivel de juego, pero siempre es bueno ayuda desde arriba.

¿Le hará falta ayuda divina a la Tri en el Mundial de Brasil?

Hoy nuestros jugadores tienen muy buenas condiciones deportivas, pero la ayuda espiritual siempre será necesaria. Sentir que cuentas con el apoyo de un santo da una sensación diferente, entras con la mente positiva y la confianza en lo que uno mismo puede hacer se dispara.

¿Cuál es la diferencia entre los mundiales que usted jugó (Japón-Corea 2002 y Alemania 2006) y el que se viene en Brasil?

Son muchas, al Mundial del 2002 fuimos a aprender, nos aventuramos y los demás equipos nos veían por encima del hombro. En tanto que en Alemania ya éramos más cancheros, manejamos mejor la presión y nos habíamos ganado el respeto de las otras selecciones del mundo. Ahora en Brasil creo que tendremos mejores posibilidades porque gran parte de nuestros jugadores están en el exterior y se han ganado un nombre.

En la primera convocatoria jugó los tres partidos (frente a Italia, México y Croacia). ¿Se imaginó ser tomado en cuenta para todos los juegos?

No lo pensé. El ‘Bolillo’ (Hernán Darío Gómez) habló conmigo y me dijo que entrene fuerte, que dependía de mí. Entregué el 100% en los entrenamientos y resultó porque jugué los tres partidos. En el debut del equipo contra Italia y luego frente a México entré al cambio y ya contra Croacia si estuve los 90 minutos.

De los mundiales que jugó ¿cuál fue el que pudo disfrutar más?

Los dos, no puedo elegir porque la emoción de formar parte de la nómina mundialista es una alegría que no cabe en el pecho. Te llena de orgullo saber que vas a representar a tu país en un campo de juego.

En Alemania 2006 fue el capitán cuando jugaron contra el anfitrión (derrota 0-3). ¿Qué tan difícil resulta llevar esa cinta en un Mundial?

En Alemania yo veía muy difícil jugar porque mis compañeros venían en un gran nivel, pero cuando me tocó ser el titular y llevar la banda de capitán fue impresionante. Es una responsabilidad inmensa, ese día cambiamos banderines con el capitán alemán que era un monstruo del fútbol mundial (Michael Ballack) fue una experiencia inolvidable.

¿Qué significó para usted cantar el Himno Nacional en el estadio donde se iba a jugar un partido del Mundial?

Indescriptible. A uno le tiemblan las piernas, no sabe dónde mirar porque los estadios están llenos y te infunden temor. Recuerdo que muchos de mis compañeros (no quiero decir quién) lloraron cuando escucharon la tonada del himno, sobre todo en el primer mundial.

¿Que Ecuador juegue contra Francia en Brasil equivale a cuando usted jugó con Italia en 2002 o con Alemania en 2006?

No, para nada, ahora el jugador ecuatoriano no se deja llevar por los nombres a los que enfrenta. Ahora se entra a la cancha sabiendo que son 11 contra 11, las puertas en el fútbol internacional que se abrieron para los ecuatorianos después de los primeros mundiales sirvieron para que cambiemos la mentalidad con la que salíamos a enfrentar los rivales.

¿Los nervios fueron determinantes en la primera incursión mundialista en Japón?


Sí, en 2002 pagamos derecho de piso. Cuando perdimos con Italia sabíamos que podíamos haber hecho un mejor papel, ellos tenían un gran equipo y nosotros éramos nuevos en esa competencia. La inexperiencia nos pasó factura en aquella oportunidad.

¿Con quién compartió habitación en los mundiales que jugó?

En 2002, en la concentración de Tottori, teníamos unas especies de villas de tres pisos y cada jugador se quedaba en uno de ellos, yo estaba con Guerrón (Raúl) y la ‘Sombra’ (Giovanny Espinoza). En, Bad Kissingen, para el 2006 compartí el cuarto con Méndez (Édison).

¿Con los compañeros que compartió, tubo discrepancias en el cuarto?

No, para nada. Uno tiene que conversar y poner las cosas claras desde el principio, convenimos hasta qué hora tener las luces y la radio o la televisión prendidas. Éramos una familia y nunca hubo discrepancias.

Luego de su experiencia, ¿qué puede decirle a los seleccionados antes del Mundial?

Lo que nos dijo ‘Bolillo’ (Hernán Gómez) en 2002: deben salir a divertirse con responsabilidad. Aunque deben tener claro que representan al país, no es recomendable que se dejen absorber por los nervios.

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