22 de March de 2010 00:00

Emelec ganó pero su nivel de juego generó dudas

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Luis Cheme.

Emelec fue un equipo sin jerarquía y sin ideas ofensivas claras. Eso le impidió manejar el partido, pese al gol que anotó el juvenil Marco Caicedo, a los 43’ de juego.

La Universidad Católica se plantó con inteligencia y orden. Se refugió en su cancha con 10 jugadores cuando el rival tenía la pelota, pero en el momento que tomaba la iniciativa atacaba con el mismo número de elementos.

El conjunto millonario, dirigido por el argentino Jorge Sampaoli, intentó imponer su ritmo de juego, pero la ‘Chatolei’ tuvo una estrategia clara: marcó hasta con tres jugadores a David Quiroz y a Joao Rojas, los encargados de generar el juego ofensivo.

Los millonarios se quedaron sin argumentos de juego a los 30’ del primer tiempo, debido a lo repetitivos que se convirtieron sus ataques. Eso obligó a Sampaoli a cambiar su planteamiento.

Sorpresivamente, sacó de la cancha al zaguero Mariano Mina y dispuso el ingreso del delantero argentino Santiago Biglieri. Mina salió evidentemente enojado por la variante y se dirigió directamente al camerino.

La semana pasada, el delantero Joao Rojas advirtió que el equipo se sentía incómodo con los constantes cambios de planteamiento de Sampaoli a última hora.

Con el ingreso de Biglieri, Caicedo retrocedió y se ubicó como carrilero por la banda izquierda, mientras que Gabriel Achilier, quien hasta ese momento había ocupado ese lugar, se unió a la zaga junto a Marcelo Fleitas.

Los cambios no surgieron efecto en el ‘Ballet Azul’. Su juego continuó careciendo de profundidad y peligro. No podían, en ocasiones, dar más de tres pases seguidos y los que alcanzaban a ejecutar eran imprecisos.

Al advertir la falta de poder ofensivo del rival, el técnico chileno Fernando Díaz le apostó a la velocidad de Wálter Iza, quien ingresó en la segunda etapa.

Con esta variante, el equipo camaratta ganó dinamismo en el medio campo. Iza se movió por todo el frente de ataque y generó varias jugadas de riesgo en el arco de Marcelo Elizaga.

Gracias a este cambio, la Católica recuperó el protagonismo en el partido y empezó a llegar con más frecuencia al área rival.

Santiago Morales y Álex Bolaños dejaron sin ideas a los volantes y delanteros de los azules y cada vez que había los espacios se convertían en dos atacantes más.

El dominio de los capitalinos inquietó a Sampaoli, que se movía de un costado a otro en la zona técnica al tiempo que, desde las gradas, la hinchada le exigía que haga los cambios necesarios para que el equipo cambie de actitud.

Al ver que ofensivamente su equipo no funcionaba, Sampaoli prefirió dejar de atacar y defender el resultado. Eso fue evidente cuando dispuso el ingreso del volante de marca José Luis Quiñónez y sacó al delantero Jaime Ayoví, quien pasó desapercibido durante los 59 minutos que estuvo en el campo de juego.

Para refrescar la línea de volantes, sacó de la cancha a Marcos Caicedo. En su lugar ingresó el polifuncional Silvano Estacio, jugador que no marcó diferencia y que se proyectó poco al ataque.

La Universidad Católica terminó el partido en la cancha de Emelec lanzado centros, rematando de media distancia e intentando vulnerar la resistencia de Elizaga. Pero le faltó tiempo para empatar el compromiso.

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