11 de junio de 2018 00:00

Ecuatorianos van al Mundial de Rusia por afición y turismo

Édgar Jácome muestra la camiseta con el número 10 de Ecuador, que le regaló el delantero Jaime Iván Kaviedes. Foto: EL COMERCIO

Édgar Jácome muestra la camiseta con el número 10 de Ecuador, que le regaló el delantero Jaime Iván Kaviedes. Foto: EL COMERCIO

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Álex Puruncajas
Redactor(D)
apuruncajas@elcomercio.com

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La víspera a la final del Mundial de Sudáfrica 2010, el auto conducido por el ecuatoriano Édgar Jácome fue rodeado por vehículos de la Policía de Johannesburgo.

El quiteño viajaba con su esposa Tatiana Pástor y dos amigos, en un auto rentado. Los oficiales bajaron y le pidieron su documentación.

En un inglés, algo difícil de comprender para él, le explicaron que había rebasado en una zona prohibida, algo que ameritaba una sanción económica.

Jácome, de 45 años, empezó a temer lo peor, pero todo cambió cuando le consultaron el porqué de su presencia en la ciudad sudafricana. “Voy a la final del Mundial”, les contestó en inglés. “Oh my god (Oh, Dios Mío)”, añadieron los policías y le dejaron que continuara su trayecto previo al encuentro en el que España se consagró campeón del mundo ante Holanda, en el estadio Soccer City.

Esta es una de las anécdotas que recuerda entre risas sobre su presencia en ese torneo. Él también estuvo en Alemania 2006 y Brasil 2014. Es empresario y su pareja se dedica, precisamente, al negocio del turismo. Por ello y por su afición al fútbol, acude a las Copas del Mundo. Ahí, aprovecha para hacer turismo.

Esta vez no será la excepción. La Tricolor no irá al Mundial, pero él estará en cotejos desde los octavos de final del certamen que se iniciará este jueves, en Rusia. “Quien no ha ido a un Mundial, no ha vivido”, dice en su oficina, en el norte de Quito, donde guarda recuerdos de mundiales y Brasil, donde Liga de Quito disputó la final de la Copa Libertadores 2008. Es un seguidor apasionado del conjunto azucena.

Jácome calcula una inversión de entre USD 10 000 y USD 12 000 por ir a Rusia. Sin embargo, recalca en que es “el dinero mejor invertido de la vida”. Para él, un Mundial es un ejemplo de cómo debe ser el balompié. “En los estadios se puede ver el partido con total tranquilidad. Hay rivalidad entre los hinchas, pero no existe enemistad”.

Por sus viajes, también hizo amigos. Uno de ellos es alemán y lo conoció en la cita mundial de ese país, en el 2006. Con él, mantiene contacto hasta ahora a través de Facebook.

Otro de los apasionados por los Mundiales es el médico Sammyr Ayala. Irá a Rusia y será su cuarta presencia en el torneo más importante del balompié mundial.

“El ambiente previo a los partidos es realmente una experiencia indescriptible”, explica Ayala, quien dice que su padre José, de 82 años, es su principal motivación.

Su progenitor despertó su afición por visitar otros países. Con él y con su hijo, también con el nombre Sammyr, armará las maletas para Rusia.

Expresa que una inversión para el Mundial oscila entre los USD 15 000 y USD 18 000. Reconoce que los costos se elevaron para Rusia en relación con los anteriores torneos.

En Brasil, compró un paquete turístico que incluyó un viaje en bus por ciudades brasileñas diariamente. “Ahí, gastamos unos USD 5 000”.

Su hijo es oficial en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, pero vendrá para el viaje.

“Solo los que han pasado por Mundiales saben lo que significa esa experiencia. Se conocen otras culturas y se forman amistades”, concluye.

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