10 de February de 2014 00:02

Destreza y técnica para desafiar las alturas

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Un mínimo desliz hizo a Isaac Estévez perder la medalla de oro del Mundial de Escalada de Sídney, Australia, en el 2008.

El entonces juvenil deportista cronometró el mejor tiempo del torneo en las rondas clasificatorias, pero en la final de la modalidad de velocidad ese mínimo tropiezo le dejó con el segundo lugar.

Ahora, con 21 años y después de haber acudido a otros dos mundiales, el deportista imbabureño todavía se molesta con el error que le impidió obtener la presea dorada. "Tantos meses de entrenamiento y por un resbalón no me quedé con la medalla de oro".

Así de implacables son las definiciones en la escalada deportiva. Esta disciplina, en la que provincias como Pichincha, Imbabura, Guayas, Azuay y Manabí dominan en el ámbito local, tiene modalidades de velocidad, bloque y dificultad.

En Quito, aunque el escenario fue diseñado hace ya más de 10 años, existe un complejo de escalada apropiado para entrenar las tres variantes. Así lo explica el venezolano Jairo Toledo, uno de los seis entrenadores del conjunto pichinchano donde se ejercitan alrededor de 70 deportistas.

Por el momento, y por motivos de seguridad, el público aficionado no puede ejercitarse en este escenario.

Los escaladores, casi por regla general, son apasionados por su disciplina. Pueden pasarse horas, días y tardes enteras colgándose de paredes de roca o en muros artificiales. Estévez, por supuesto, confirma esta condición.

Cuando Estévez tenía 13 años se construyó el muro de escalada en Ibarra y con sus hermanos empezaron a practicar. El flechazo fue instantáneo y desde entonces los pies de gato (zapatos para escalar), el magnesio en las manos y las alturas han sido parte de sus días.

Aunque el imbabureño que se ejercita en Quito es delgado, sus brazos son musculosos. Cuando está sobre el muro, en cualquiera de sus tres variantes, y se cuelga de las 'chapas', las venas de los brazos se le hinchan. Tanta es su fortaleza que con solo sus dedos puede balancearse y colgarse para trasladarse de un lado a otro en las alturas.

Las manos de los escaladores también son grandes. Tienen dedos gruesos y callosos. Pero no solo se trata de fuerza. Quienes perfeccionan esta técnica sobresalen por la agilidad, la destreza, el balance…

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Además mejoran la concentración y la atención porque para no caer de las alturas verticales de los muros de escalada hay que tener el cuerpo y la mente en armonía.

Pero si llegara a darse el caso de una caída, no hay problema. En la escalada prima la seguridad y cuando alguien se resbala el deportista siempre está asegurado con cuerdas.

Isaac Estévez es uno de los referentes de la escalada ecuatoriana. Él se ejercita en el complejo deportivo de Concentración Deportiva de Pichincha (CDP).

Por este deporte, Estévez ha podido conocer 13 países. Esto le alienta a mejorar su nivel. Él practica esta disciplina con pasión. Su interés por la escalada es hereditario. Su hermano mayor Israel Estévez practicó este deporte.

Ahora, Isaac solo ensaya con su hermano menor Matías, quien compite para Imbabura.

En Ecuador

Nicole Mejía impuso un récord bolivariano en la modalidad velocidad con 9,87 segundos. En el país también se destacan otros escaladores como Sofía Correa, Esteban Égüez, Carolina Rosero...

En el mundo

Alina Gaidamakina, escaladora rusa, ganó la medalla dorada de los Juegos Mundiales, el año pasado en Cali. Impuso un registro de 8,12 segundos. Superó a María Krasavina, quien se quedó en la segunda posición con 8,20 segundos.

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