28 de septiembre de 2017 00:00

Paola Uquillas completó la carrera salvaje

Paola Uquillas incursionó en el trail running hace tres años. Su primera competencia en esta disciplina deportiva fue la North Face, en el 2014. También ha participado en pruebas como el Chota Trail.  Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Paola Uquillas incursionó en el trail running hace tres años. Su primera competencia en esta disciplina deportiva fue la North Face, en el 2014. También ha participado en pruebas como el Chota Trail. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas
Redactor (D)
apuruncajas@elcomercio.com

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El dolor se volvió insoportable. A la altura del kilómetro 67 de la prueba TDS del Mont Blanc, Paola Uquillas sintió que la dolencia en su rodilla izquierda era fuerte y que su participación podía llegar a su fin.

La quiteña, de 32 años, paró su trayecto y empezó a sentir una sensación de frustración. Comenzó a llorar. Se había preparado muchos meses para intervenir en esa lid del 30 de agosto pasado y todo parecía terminar. 


La competición de montaña arrancó en Italia, pasó por Suiza y llegó a Francia. 1 400 
atletas intervinieron en las diferentes modalidades. 


La prueba del TDS es conocida como la carrera salvaje porque comprende una distancia de 119 kilómetros y se recorre en más de 24 horas. Se compite a unos 2 400 metros de altitud, pero tiene un desnivel positivo de 7 200 metros. Es decir, cuenta con muchas subidas y bajadas.


Esto último implica que los atletas deben tener mucha técnica para evitar lastimarse durante su paso por los caminos de tierra y piedras sueltas.

STAY POSITIVE AND SMILE 💜 @nosotrasecuador #vivesinlimites

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El dolor empezó en la elevación al sector de Passeur. Un tirón cerca de la rodilla le impidió acelerar el trayecto. Conforme corría sentía más la dolencia. Por ello, bajó la velocidad para los descensos. 
“Los quiteños no tenemos problemas con las elevaciones pues nos preparamos en la altitud, pero las bajadas nos cuesta. Se debe ser muy técnico para ello”, relató la capitalina, dedicada a los trails desde hace unos tres años. 


‘Pao’ bajó con cautela para arribar al kilómetro 67 por una especie de pared de piedra. Al otro lado estaba un abismo.


Con la lesión a cuestas y luego de haberse desahogado con el llanto, se le presentaba todo un camino largo. Empezaba a caer la noche y se preveía lluvias ligeras. 


Para su fortuna -expresa la ecuatoriana- se encontró con la atleta costarricense Sandra Mejía, quien también tenía dolores musculares. Con ella, hicieron el pacto de correr juntas hasta el final.

Y con el corazón explotado de felicidad puedo decir que soy FINISHER TDS!! Luego de 119km,casi 28 horas y 7250 D+, crucé la meta más soñada ... FELIZ, con lágrimas en los ojos y con una adrenalina que no me cabía en el cuerpo y que me ayudó a volar los últimos km cuando las piernitas ya no servían!!! Una lesión en la rodilla a mitad de carrera me obligó a cambiar los planes y a alargar más la aventura. Que aprendí en esta carrera? Demasiadas cosas y a todo nivel, aprendí que los sueños se cumplen cuando los trabajas y les pones corazón, que si algo nos sorprende en el camino debemos cambiar el plan pero no el objetivo, que la humildad es la clave del éxito, aprendí que a pesar de lo duro que sea hay que sonreir y disfrutar. Hace 2 años me visualicé cruzando esta meta y puedo decir que el camino no fue fácil, fueron meses de fuerte entrenamiento, de sacrificios, de renuncias, de superar conflictos personales y sanar heridas, esta carrera me curó y sanó el alma y me siento renovada, llena de luz e infinitamente agradecida con Dios por permitirme correrla y acompañarme. Este sueño no se hubiera materializado sino fuera por todo el apoyo de mis papis, de toda mi familia, amigos, gente que me envió todas las buenas energías, por mi super coach, gracias @gonzalocalisto por todo! Eres el mejor del mundo mundial. Gracias a mis bellas hermanas @puquillas @andreauquillas por ser los mejores abastos, en cada punto que les veía me recargaban de energía y felicidad. Gracias chicos por recibirme en la meta @runningthedreams @carlinpa001 Joselito Moreno, gracias @marlin.christian por la fuerza para los ultimos km!!! Gracias a la vida. Infinitas gracias a @nosotrasecuador @nosotras por el apoyo y por creer en mi!!! #vivesinlimites 💕 Vamos por más km!!! Y gracias a @funcional_gym @compressportec @safettiecuador @medactiva.ec @bluecarddeportes @freshiiecuador @toscanapastasec @cyclostudio @fitflex_mcdi @kirias_equipo

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En ocasiones, Uquillas se adelantaba, pero luego debía bajar su ritmo para esperar a su inesperada compañera de ruta en Europa. 


Uno de sus alicientes fue el apoyo de sus hermanas Andrea y Pamela, quienes fueron su equipo de abasto. Para ello, se ubicaron en los kilómetros 51 y 96 km.


En los abastos, la capitalina tomó una ‘sopita caliente’. Había opción de probar quesos, galletas, jamón serrano y frutas. Pero ella los descartó. Tenía miedo de que le ocasionaran un malestar estomacal. 


En su tramo final, se apoyó con bastones de trail. A ella no le gusta utilizar estos implementos, pero en esa ocasión le sirvieron mucho. “Agradecí a Dios por haber llevado estos bastones. Me ayudaron mucho en las bajadas, sobre todo por las inclinaciones muy elevadas de la carrera”. Los bastones fueron claves para su desafío extremo.

En los tramos finales, a ocho kilómetros, el dolor se hizo más intenso. “Fui a un ritmo suave, pero me dije: Pao corre hasta que duela el alma. Si había recorrido todo lo anterior no iba a desmayar en los ocho kilómetros restantes”.


Cuando se acercaba a la meta, vio al ecuatoriano Joselito Moreno a un lado de la ruta. Él le alentó para que llegara a la meta. “Fue un gran impulso. Eso me ayudó full”. 


En la línea final, esperaba ver a sus hermanas para abrazarlas. Sin embargo, ellas no estuvieron ahí porque estimaron un tiempo mayor de la culminación del recorrido. 


Por eso, Uquillas pasó la línea de meta sin aplausos. Lo hizo con un registro de 27 horas y 58 minutos.

Dorsal listo 6482!!!! A pocas horas de empezar esta super aventura #tds120 @nosotrasecuador #vivesinlimites 💕

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En el video de la organización, se observa que arribó con una bandera de Ecuador y movía la cabeza de izquierda a derecha. “Buscaba a mis hermanas. Como no estaban busqué a la costarricense y nos abrazamos”, confesó la atleta. 


Andrea y Pamela llegaron 10 minutos después. Con ellas, hubo festejo y alegría por el cumplimiento del desafío. 


“Esta carrera me enseñó que si las cosas no te salen como las planificas lo que tienes que hacer es sentarse y cambiar el plan. También, que uno debe ser humilde ante las adversidades”. 


Tras la carrera, la ecuatoriana paseó por países de Europa con sus hermanas. Ahora, se encuentra en la fase final de su recuperación de la lesión. 


Se ejercita con trotes de ocho kilómetros diarios. Su próximo reto será la carrera NonStop, en diciembre. Ahí, intervendrá con su equipo de amigas y compañeras, Kirias.

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