17 de julio de 2017 00:00

Delfín se sostuvo con apoyo de la empresa privada

El Presidente usó sus nexos comerciales para fortalecer las arcas del club.

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Ronald Ladines
Redactor (D)
ronald.ladines@elcomercio.com

El principal auspiciante de Delfín es La Esquina de Ales, franquicia de restaurantes que es propiedad del presidente del club, José Delgado. Su logo está en el centro de la camiseta, en las vallas publicitarias, redes sociales y en los rótulos de su complejo deportivo.

Según Delgado, su empresa cuenta con 134 locales en el país. Es una de las franquicias nacionales más grandes. Gracias a los recursos que genera la empresa se logró financiar la compra del pase de Carlos Garcés, delantero ecuatoriano que llegó este año, proveniente del Atlante mexicano.

La directiva le aseguró un contrato de cuatro años, por lo que ahora forma parte del patrimonio del club. El resultado de la negociación fue exitoso, considerando que es el goleador del equipo, con nueve tantos hasta el momento.

Los auspiciantes son los aliados estratégicos para el club. La indumentaria de este año exhibe ocho marcas de sponsors que tienen relaciones comerciales con Delgado.

Coca Cola y Pronaca, proveedores de la línea de restaurantes, se sumaron al patrocinio del club, gracias a las buenas relaciones que se han tejido con el presidente.

Exportadoras, compañías multinacionales, ropa deportiva, cooperativa de transporte, etc. Las empresas son variadas. Los convenios comerciales le dejan al equipo cerca de USD 900 000, según el presupuesto que armó la directiva.

Frescodegfer es otro de los principales auspiciantes. La compañía, que se encarga de la preparación y empaquetamiento de mariscos para su exportación, tiene sede en Manta y desde el año pasado está aliada con el equipo. Su gerente, Aldo de Genna, forma parte del directorio.

Delgado cuenta que es difícil conseguir auspicios para un equipo de fútbol, por eso el papel del presidente pasa a ser el de un gestionador. “Cuando se ve una marca de empresa privada hay una relación comercial, y cuando ve una firma estatal hay un compromiso político”, dijo el empresario.

Desde que asumió el cargo, en el 2014, realizó cambios en el modelo administrativo del equipo. Puso en orden las finanzas, le dio estabilidad a los jugadores y fortaleció la estructura física de los complejos. Todo eso con apoyo de la empresa privada.

Entre pases de jugadores, infraestructura, divisiones formativas y manejo de marca, el patrimonio actual del club es superior a los USD 3 millones, según las palabras de su titular.

Su metodología de trabajo es la de mantener al Delfín de la misma forma que maneja su empresa privada. El equipo administrativo de su compañía ayudó a la formulación del presupuesto para este año, también maneja las finanzas mensuales del equipo. Son gente especializada que goza de la confianza de Delgado.

Los manabitas manejan un presupuesto de USD 2,5 millones. El apoyo de las marcas corresponde a un 33%, mismo porcentaje de participación de las taquillas y los derechos de transmisión de los partidos.

“Cuando llegué al Delfín no había un solo jugador con contrato para dos temporadas seguidas. El club estaba desprotegido, no había patrimonio. Ahora es un orgullo para la ciudad”, dijo.

Las palabras del presidente toman fuerza luego de la fidelidad que mostró la afición mantense en la primera etapa. Según los datos de la FEF, en los 11 partidos que disputó como local, recibió a 35 424 espectadores, y recaudó USD 227 327. Es una suma alta, considerando que el estadio Jocay solo cuenta con dos plateas habilitadas, las generales.

Brenda Terán, de la Dirección Municipal de Turismo de Manta, cuenta que el repunte del equipo genera también un crecimiento comercial en la ciudad. Ella cuenta que los comercios, bares y sitios turísticos se dinamizan cuando hay partido en el estadio Jocay.

Evitó mencionar cifras, pero según ella, el movimiento en el balneario es evidente, incluso en los últimos dos meses, cuando el clima es frío debido al término de la temporada playera.

A pesar de eso, el club mantiene un déficit cercano a los USD 2 millones, valor que según Delgado tiende a disminuir. “Si uno es responsable, el fútbol puede ser un negocio rentable. Si seguimos así, en algún momento tendremos ganancias”, finalizó el directivo manabita de 51 años.

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