21 de julio de 2016 10:07

El título de la Copa Libertadores de América se define en Medellín

Arturo Mina (der.) celebra el tanto del empate del Independiente, anoche en el estadio Atahualpa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Arturo Mina (der.) celebra el tanto del empate del Independiente, anoche en el estadio Atahualpa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Martha Cordova
Quito

Independiente del Valle no sacia aún su hambre de gloria. Ayer (20 de julio del 2016) igualó 1 por 1 con Atlético Nacional de Medellín gracias a esa actitud guerrera, de mucho empeño y lucha que le ha permitido eliminar a cuatro equipos campeones de la Copa Libertadores.


Perdía hasta el minuto 87 hasta que apareció Arturo Mina, el caudillo del conjunto de Sangolquí, para lograr el empate.
La primera final de la Copa Libertadores, que se jugó anoche ante un estadio Atahualpa completamente lleno, tuvo los matices del fútbol que han exhibido a lo largo de este torneo.

Atlético Nacional, el equipo del fútbol de buen pie, dio un concierto de ese juego de buena posesión del balón pero sobre todo efectivo que le hizo llevar el rótulo de favorito desde el primer cotejo de la Libertadores.

Guarda equilibrio en defensa y ataque: suma goles a favor y, por lo general su defensa salía con la portería en cero. Ayer parecía que iba a suceder, pero no ocurrió.

El centro del campo tiene una figura que se encarga de las pinceladas del fútbol bonito, Macnelly Torres. Lo que imagina lo pinta sobre el grabado. También está Sebastián Pérez y Marlos Moreno. El gol es una firma de Orlando Berrío y Miguel Ángel Borja.

El traslado y posesión del balón es otra tarea bien aprendida y asimilada. En los botines de los jugadores de Medellín la pelota viaja sin problemas de derecha a izquierda, de adelante para atrás. En ocasiones, hasta el arquero Franco Armani también participaba de este toque del balón.

A Independiente del Valle le costó recuperar el balón y hacerlo suyo. Fueron pocos los momentos que tuvo posesión de la pelota, y muy escasas las ocasiones que llegó con peligro hasta el área rival.

No hubo jugadas desbordantes por izquierda y por derecha el entusiasmo de los Angulo, Julio y José se apagó pronto. Fueron neutralizados por la defensa colombiana, donde Alexis Enríquez los hizo rodar por el piso en más de tres ocasiones. El ‘Tin’ salió de la cancha y su presencia en la final del próximo miércoles está en evaluación. Él tiene un esgüince de tobillo en su pie izquierdo, según la evaluación.

Hasta antes del gol de Atlético Nacional había un trabajo que desbordó en Independiente, el accionar en posta de la zaga: Arturo Mina y Luis Caicedo. Pero tras la anotación de Berrío, el equipo no tuvo claridad.

Fue en los 10 minutos finales cuando Independiente encontró el fútbol que le hizo conquistar hazaña tras hazaña en esta Libertadores, ese de lucha, de perseverancia, de insistir. Buscó el error del rival, lo hizo retroceder. Desbordó por derecha con Jonathan González. Hubo velocidad y gol.

Arturo Mina anotó el tanto del empate, y faltó minutos para lograr el de la ventaja. Sin embargo, con el 1 por 1, la serie está abierta.
Independiente del Valle, cuyos jugadores quieren saciar su hambre de gloria, están a 90 minutos de lograr el título de esta Libertadores o portar la medalla de plata. Todo se decidirá el próximo miércoles en el estadio Atanasio Girardot.

Pero en este camino se encontró con un equipo guerrero y ordenado como es el colombiano que dirige Reinaldo Rueda, quien conoce el fútbol ecuatoriano a la perfección.

“ Se estaba sacando un resultado importantísimo, cometimos ese error en ese doble rebote (previo al gol del ecuatoriano Arturo Mina). Uno siempre aspira a más, pero no era fácil llevarse los tres puntos por la calidad del rival y del juego que ha venido realizando en esta Copa”, dijo Rueda en conferencia de prensa en el estadio Atahualpa.

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