4 de septiembre de 2014 18:22

El clásico sudamericano se reedita en el Mundial de Básquetbol 

Las selecciones de Argentina y de Brasil jugaran en octavos de final.

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DPA
Sevilla

La Selección argentina de baloncesto finalizó tercera en el Grupo B del Mundial de España al perder hoy, 4 de septiembre, por 79-71 ante Grecia en Sevilla y se medirá en octavos el domingo ante Brasil.

La nueva edición del clásico sudamericano será la quinta vez que Rubén Magnano, entrenador brasileño, dirija ante su ex equipo, con el que salió campeón olímpico en 2004. Hasta ahora, los albicelestes amargaron al exseleccionador en tres ocasiones: octavos de final del Mundial de Turquía 2010, final del Preolímpico 2011 y Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Magnano celebró sólo en la fase de grupos del Preolímpico. "Este Brasil es el mejor Brasil en muchos años. Nosotros vamos a pelearla, pero Brasil tiene ventajas. Cuentan con un gran juego interior, así que será muy difícil", reconoció el alero Andrés Nocioni, que hoy ante Grecia completó su planilla con ocho puntos y cuatro rebotes.

El flamante fichaje de Real Madrid consideró que se trata de un duelo "especial" por ser un clásico entre los dos gigantes de la región. "Siempre es lindo jugar contra Brasil. Esperemos que podamos estar a la altura. Tenemos que estar atentos para controlar los rebotes", sostuvo el argentino.

En tanto, Grecia se adjudicó la zona y se medirá el domingo con Serbia, mientras que Croacia, segundo tras su victoria 103-82 sobre Puerto Rico, jugará el sábado ante Francia. Desde temprano ya se había determinado el primer cruce: España-Senegal, también el sábado.

Grecia leyó mejor el partido ante Argentina, porque Nick Calathes (18 puntos) estuvo muy efectivo con sus tiros lejanos y porque los internos sacaban diferencias, ya que tanto Bourousis (16 tantos y 15 recobres) como Printezis (15 puntos y 5 rebotes) encontraban espacios en la zona interna argentina. Por el contrario, en el otro lado de la cancha, sólo Scola, máximo anotador argentino con 17 puntos, podía ubicar los espacios libres en el congestionado tablero griego. Los europeos fueron tomando ventaja paulatinas, aprovechando además que Argentina no estaba fino en sus tiros de tres puntos (1-4 en ese pasaje).

De esa forma, el 28-16 con que se cerró el primer cuarto fue un castigo para Argentina, que pagó caro cada uno de sus errores. "Estuvimos desconcentrados en defensa y flojos en ataque en el primer cuarto. Eso hizo que pese al esfuerzo, no lo pudimos levantar", analizó Lamas. Con la llegada de las rotaciones, Grecia empezó a mostrar grietas que no había tenido hasta ese momento.

Por eso, con una buena entrada de Laprovittola, más la astucia de Prigioni y la vigencia de Scola, Argentina se las ingenió para achicar la desventaja a tres puntos. Sin embargo, de nuevo Grecia volvió a las fuentes, con Bourousis dominando en ambos costados, con Calathes manejando los ritmos y con Printezis sumando en todos los rubros. Así, los helenos recuperaron la diferencia y sacaron la máxima ventaja con un triple sobre la bocina de Zisis, que provocó una pequeña trifulca.

El griego le festejó el acierto en la cara a Campazzo, que luego no le aceptó las disculpas, lo que generó el tumulto con ambas bancas. No se calmó Argentina con el descanso. Por el contrario, salió mal predispuesto con ocho puntos en contra en un minuto y medio, con una falta técnica a Nocioni incluida. Argentina amagó una reacción, más anímica que de juego.

El Pabellón San Pablo rugía, con la afición argentina a los gritos y con los jugadores protestando cada decisión de los árbitros. Los griegos no se quedaban detrás, incluso exagerando en los festejos. No parecía un encuentro que sólo definía una posición. En ese clima caliente, Grecia pudo pasar el sobresalto y recuperar las diferencia.

Lamas fue el primero en entender que el torneo seguía y mandó a descansar a Scola. Lo insólito es que con una formación de emergencia, con cuatro reservas y Campazzo, Argentina encontró lo que no había podido lograr en toda la noche: la fórmula para detener el ataque griego. Y con mucho corazón se las ingenió para volver a ponerse en partido, con un Campazzo que alternaba buenas y malas, pero que mostró valentía para asumir la responsabilidad.

Entonces volvieron Scola, Nocioni y Prigioni, y Argentina llegó a colocarse a dos puntos (70-68). Pero ese ritmo alocado que le permitió volver al juego no le sirvió para el momento de la definición, donde Grecia impuso su tranquilidad para quedarse con el triunfo y el primer lugar de la zona

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