26 de octubre de 2016 00:00

El Clásico del Astillero se jugará solo con la hinchada de Emelec

En el estadio Capwell se realizan adecuaciones en la cancha después del partido de la Copa Sudamericana entre Emelec y Deportivo La Guaira en el que hinchas saltaron al campo de juego. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

EstadioCapwell en Guayaquil. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

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Ronald Ladines

Terminó la Polémica. El Clásico del Astillero se jugará en el estadio George Capwell, solo con la hinchada de Emelec, según la decisión que tomó la Federación Ecuatoriana de Fútbol. El encuentro está programado para las 16:00 del miércoles 26 de octubre.

Tras una hora y media de alegatos de ambas partes, el asesor jurídico de la FEF, Guillermo Saltos, recomendó aceptar el pedido de Emelec. Carlos Villacís, presidente del organismo, aceptó la postura del jurista.

El Comité Ejecutivo de la Ecuafútbol inició a las 21:00, la noche de ayer. Se atrasó dos horas debido a que los principales del organismo estaban en la oficina de presidencia, negociando con los directivos de Barcelona y Emelec sobre la presencia de hinchada visitante en el Clásico del Astillero de hoy.

Los dirigentes de los demás clubes, que estaban en el auditorio de la FEF, desesperaban por la demora. Entraban y salían, conversaban entre ellos, miraban sus relojes… La espera se hacía eterna.

Cuando por fin bajaron, el presidente del organismo, Carlos Villacís, ofreció disculpas. Tenía una mala noticia: no se llegó a un acuerdo, al igual que ocurrió en la reunión con el Ministerio del Interior, el lunes. Por eso, el debate se extendió al comité.

Fue el primer punto del orden del día. Los involucrados se dedicaron a explicar sus argumentos. El presidente de Emelec, Nassib Neme, estuvo acompañado de tres abogados; el de Barcelona, José Francisco Cevallos, tenía el mismo número de juristas.

Emelec puso 30 000 boletos a la venta, que se agotaron la tarde de ayer. Esa era una de las complicaciones en las negociaciones. La directiva amarilla quería que se les entreguen 4 277 boletos; ellos ya habían consignado el dinero para separar las mismas.
Para tomar la decisión final, Saltos se refugió en los antecedentes de violencia que se genera de manera histórica entre las barras. Recordó enfrentamientos en los exteriores y al interior de los estadios del país.

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