14 de septiembre de 2017 00:00

El sueño de correr el Giro de Italia parece cercano para Richard Carapaz

Richard Carapaz con su hija Aimi Sofía, que aún no cumple 1 año, a su llegada a Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Richard Carapaz con su hija Aimi Sofía, que aún no cumple 1 año, a su llegada a Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Martha Córdova
Redactora (D)

Soñar con el debut en ‘otra grande’ no suena descabellado. Tras su presentación en la Vuelta a España, el ciclista ecuatoriano Richard Carapaz dejó claras sus ambiciones de debutar en el Giro de Italia o en el Tour de Francia el pró­ximo año.

“El equipo está muy satisfecho con lo realizado, los directores técnicos pudieron confirmar mis condiciones de ciclista. Ahora hay que pensar en proyectarnos para el 2018”, dijo el pedalista carchense a su arribo al país.

Quería tomarse tiempo para procesar todas las vivencias que le dejaron esas 21 etapas, donde hubo cuatro fugas que sorprendieron a propios y extraños. “Toda la Vuelta ha sido muy bonita, he podido mostrarme en algunas etapas. Hoy es un recuerdo, que dejó mucho aprendizaje”.

Aprendizaje es una de las palabras que reitera en sus respuestas. “Estar en constante aprendizaje te permite seguir avanzando, eso me ha servido en mi carrera deportiva desde muy chico”.

Por ello, retornó al país para descansar y digerir esta participación. “Hubo muchas vivencias que me permitieron acumular experiencia. Sabemos que hay mucho por seguir explotando como ciclista, pero lo realizado nos brinda confianza para el futuro”.

El 19 de agosto del 2017, Richard Carapaz, de 24 años, inició su participación la Vuelta a España como parte del equipo español Movistar. “La noche previa al debut hubo temor, pero luego vino a confianza. Había corrido vueltas en Ecuador y en Colombia de 15 etapas, pero no sabía si mi cuerpo iba a responder a las 21 etapas”.

Reconoció que en esta primera participación “no pensábamos en la posición final, por eso, algunos días pude levantar el pie para recuperarme para las próximas etapas. En general, el rendimiento ha sido aceptable”.

En la etapa 10, estuvo a dos kilómetros de ganarla, “era difícil de creer, nunca me había visto allí, fue una situación que disfruté mucho”.

Movistar le dio un período de vacaciones para pasarlo en familia. En este tiempo se estructurará el calendario para el 2018. “No sé qué carreras tendré, pero no dejamos de ilusionarnos con estar en el Giro de Italia el próximo año”.

Dijo que le llenó de emoción mirar varias banderas ecuatorianas a lo largo de la ruta. “Las tres primeras etapas las hicimos en Francia. Cuando entramos a España me encontré con unos dos paisanos. Me llenó de mucha alegría. Luego fui encontrando más banderas ecuatorianas, me llenó de alegría saber que mucha gente estuvo pendiente de mi participación”.

Durante los días de carrera solo se comunicó con su familia más cercana. “Fueron tres semanas muy estresantes, son 21 días de competencia y traslados. No hablaba con nadie más que con mi esposa, reservaba un tiempo para hablar con ella y con mis hermanas. Lo hacía casi todos los días, con nadie más”.

Y, precisamente su familia estuvo para recibirlo en Quito, la tarde del martes. “Es difícil estar lejos de la familia, es un poco duro no ver a mis hijos. Richard Santiago, el mayor, me preguntaba que cuándo regreso. Hay mucho sacrificio, pero lo hago por el bienes­tar de todos. Su otra hija es Aimi Sofía, y su esposa, Tania.

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