1 de junio de 2018 00:00

11 horas de puro cariño hacia Carapaz

Los habitantes de San Gabriel, en Carchi, salieron a recibir a Richard Carapaz, en la caravana que realizó el ciclista desde Quito hasta Tulcán. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los habitantes de San Gabriel, en Carchi, salieron a recibir a Richard Carapaz, en la caravana que realizó el ciclista desde Quito hasta Tulcán. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Martha Córdova. Desde Tulcán (D)

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La emoción lo quebró y llegó a las lágrimas. “Tengo recuerdos del parque central desde niño, cuando veníamos a dar las bienvenidas a Pedro Rodríguez y a Juan Carlos Rosero. La gente del Carchi es así, generosa y muy querendona”, dijo un emocionado Richard Carapaz.

El ciclista, que logró el cuarto lugar en el Giro de Italia, llegó anoche a las 20:00 al centro de Tulcán, donde estaba su gente esperándolo desde las 17:00. Pero quien lucía más cansado fue él, Richard, quien inició su día a las 07:00 y recién concluyó a las 21:00, tras una travesía que empezó en Quito.

Nunca dejó de sonreír y agradecer. “Han sido tantos los gestos de cariño que he recibido en este recorrido, que no sé cuál me impactó. Jamás pensé generar tantas emociones en la gente, todo esto es nuevo para mí”, dijo en su Tulcán querido.

Tanta fue la euforia que, se paró a bailar cuando Widinson le cantó la canción que compuso en su homenaje, y hasta creó un nuevo ‘hashtag’ para sus redes sociales #nosvemosmihijin una frase frecuente entre los carchenses.

Richard, también habló de su próximo proyecto. Quiere ir al Mundial de Ciclismo de Ruta en Austria con un equipo completo. Los tres que quieren que vayan son: Jhonatan Narváez, del Quick Steep, de Bélgica; Jonathan Caicedo, del Team Medellín y él. “Quiero hacer un selectivo y escoger a los otros tres ciclistas. Tengo varios nombres en mente”.

Quiere reunirse con la gente de la Federación Ecuatoriana de Ciclismo para hablar de presupuestos y lograr una preparación adecuada.


Carapaz lo dijo: “nunca pensé que al regresar de Italia iba a encontrar a un país revolucionado. Es motivante, tengo una sensación indescriptible al saber que hay personas que disfrutaron del Giro como yo”.

El ciclista recibió el cariño de la gente de Quito, Tabacundo, Otavalo, Ibarra, y de las parroquias de su Carchi querido, en un recorrido de 11 horas.

El regreso a casa fue más largo de lo acostumbrado, pues en Quito participó de una caravana que demoró algo más de una hora y media.

Fue acompañado por unos 200 ciclistas, unos 20 autos.

En el peaje de Oyacoto, Richard se bajó para fotografiarse con un amigo que arregló su camión con un póster de más de cuatro metros de altura, donde se ve esa imagen histórica de su ingreso a la meta como ganador de la octava etapa.

En Otavalo se encontró con Pedro Rodríguez, cinco veces vencedor de la Vuelta al Ecuador. Fue el ‘Águila’ quien le organizó una caravana de recibimiento en Ibarra. Almorzaron y a las 14:30 salieron de esa ciudad que lo recibió con cariño.

En el semáforo de Chaltura, los ciclistas se dieron cita. El auto donde viajaba, Ford Explored, plateado, era el centro de atención. A él se unieron unos 50 vehículos, unos 30 ciclistas y aficionados, gente de distintas edades que querían expresarles sus sentimientos.

En su trayecto, Richard se dio tiempo para apretar las manos de todos los niños y jamás dejó de sonreír.

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