4 de January de 2013 14:20

Las lecciones aprendidas en un viaje en moto alrededor del planeta

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Hace pocos días pasaron por nuestro país Marcelo Leite y su esposa Elizabeth. Ellos son un matrimonio brasileño que en abril del año pasado salió de Sao Paulo con el objetivo de recorrer el mundo a bordo de una BMW R 1200 GS.

Su breve estadía en el Ecuador posiblemente habría pasado inadvertida de no ser porque el año pasado se conocieron en Cartagena e hicieron amistad con el ambateño Julio Velástegui, quien por entonces también viajaba hacia Alaska en su KTM bautizada como Libertad.

Los Leite y Velástegui cruzaron Centroamérica juntos durante un mes, hasta cuando separaron sus caminos con la promesa de volver a encontrarse. Ese día llegó a inicios del mes pasado, cuando después de recorrer más de 50 países en los cinco continentes los Leite regresaban a Brasil por la costa occidental de Sudamérica, y aceptaron la propuesta de Julio para hospedarse en su casa de Ambato.

Aprovechando esa coyuntura, Julio nos puso en contacto con Marcelo, para que nos cuente algunos detalles de una travesía que, hasta ese momento ya había durado 20 meses, y de cómo una experiencia así puede cambiar las perspectivas de quienes la viven.

Marcelo tiene 49 años y Elizabeth 43. Él es un reconocido ingeniero industrial que ocupó importantes cargos en compañías multinacionales, y que siempre tuvo la idea de viajar por el mundo.

En un determinado momento se dio cuenta de que las personas crecen, trabajan, tienen hijos, siguen un modo de vida impuesto socialmente y dejan a un lado sus sueños.

Como no quería que eso le sucediera, se propuso cumplir su objetivo antes de que el paso del tiempo le quitara el entusiasmo. La idea de hacerlo en moto obedeció a su gran pasión por ese tipo de vehículo, en el que se inició a la edad de 14 años.

Durante un año Marcelo se dedicó a ahorrar dinero para financiar su viaje y a planificar detalles como las rutas, los destinos y los plazos.

Una vez que salieron de Sao Paulo tomaron rumbo norte hacia Venezuela, Colombia, Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá.

Desde ahí cruzaron el Atlántico hacia Europa, Oriente Medio, Egipto y la costa oriental africana hasta llegar a Sudáfrica. En barco cruzaron hasta Australia, país que recorrieron durante dos meses, antes de pasar a Corea del Sur.

Desde el sudeste asiático pasaron a la ciudad rusa de Vladivostok, se adentraron en la región de Siberia, en Mongolia, y recorrieron la Ruta de la seda hasta llegar a Irán.

Desde Turquía atravesaron el sur de Europa hacia Portugal, desde donde se trasladaron a Cuba. Después de un mes en la isla regresaron a Colombia, con la idea de recorrer Sudamérica en sentido antihorario hasta volver a Brasil.

Esta larga travesía dejó a Marcelo grandes lecciones de vida. Una de ellas es que el mundo no necesariamente es como lo pintan los medios de comunicación.

Como ejemplo de ello habla de Irán, un país que es presentado como violento, pero en donde encontró hermosos paisajes y gente muy cálida para la que es un honor compartir su techo y comida con los visitantes del extranjero.

Un aprendizaje que cambiará su vida es la administración de los miedos. Marcelo sabe que cuando el miedo aparece hay dos posibilidades: inmovilizarse o tomar las precauciones necesarias para minimizar los riesgos potenciales. Asegura que siempre escogerá la segunda opción.

Según sus estimaciones, los Leite deberían estar de regreso en Sao Paulo el próximo mes. Antes de llegar Marcelo ya tiene en mente su próxima aventura: realizar la misma travesía dentro de 10 años.

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