26 de abril de 2018 00:00

Paola Uquillas dará la vuelta al Monte Fuji

Paola Uquillas nació el 7 de marzo de 1985. En La Patagonia, en Argentina, corrió su primera carrera de 42 km, mientras que en Japón será su primera carrera de 170 km. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Paola Uquillas nació el 7 de marzo de 1985. En La Patagonia, en Argentina, corrió su primera carrera de 42 km, mientras que en Japón será su primera carrera de 170 km. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Martha Córdova
Redactora (D)

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En sus palabras desbordaba felicidad y confianza. Había seguridad. Paola Uquillas está en Japón, donde correrá los 170 km al pie del monte Fuji.

“Es la distancia reina del trail. Desde hace cuatro años, cuando corrí mis primeros 42 kilómetros, fui acumulando experiencia para ahora afrontar esta carrera”.


El ultratrail se disputará el sábado y culminará el domingo. “Vamos a correr entre 35 y 40 horas. Viajo con mi hermana Andrea, ella será quien me ayude con los cinco abastos que permite la carrera”.


Correr en la montaña se inició como un ‘hobby’. “Un amigo me contó que iba a correr 100 kilómetros, yo pensé que estaba loco, que humanamente no era posible. Me invitó luego a participar en una competencia en el parque Metropolitano. Ahí me enamoré de esta locura, aunque después de esa competencia me dolieron hasta las pestañas”.


Por esa ‘locura’, se levanta a las 04:00, para entrenarse por dos horas todos los días. En la semana realiza tres jornadas dobles, mientras los fines de semana va hasta Ilaló, Lumbisí, las antenas del Pichincha para correr entre cuatro y cinco horas y cumplir con el objetivo de ganar en resistencia, fuerza y potencia.

“Participar en estas carreras extremas me ha permitido demostrarme, a mí misma, que lo puedo hacer, con trabajo y dedicación. El cuerpo experimenta emociones al límite, y te das cuenta todo es posible en la vida. Ahora sé que el trail es parte de mí”.


En Francia ha corrido las competencias del TDS del Mont Blanc, en las distancias de 80 km y 120 km. “El año pasado sufrí una lesión, a la altura del kilómetro 67. Corrí con algo de dolor, pero seguí hasta terminar, porque no me rindo fácilmente”.


Llegó a la meta por todos los días de entrenamiento y esfuerzo que debió hacer, pero también porque le permite sumar puntos para acceder a la carrera de 170 km que correrá el sábado.


“He visto muchas fotografías y videos, y me gustó. Es una rutina que la hago siempre, si me gusta lo que veo, pues hago todo lo posible por ir. En Japón es primavera y abril es época de cerezos, así que la carrera se realizará por senderos rosados. Sin duda será un espectáculo”.

En la parte técnica, el ultra- trail de Japón llegará hasta los 8 000 metros. Hay tramos donde se puede correr, por lo plano de la superficie. “Solo vamos a estar 400 deportistas, la mayoría japoneses y chinos. Habrá muy pocos europeos y solo cuatro atletas latinoamericanas”.


El monte Fuji es la cima más alta de Japón, a 3 776 metros de altitud. Es un cono volcánico perfectamente simétrico y mítico para los japoneses.


Su programa de entrenamiento lo comenzó el año pasado con Gonzalo Calisto, trabajó mucho en el gimnasio, hizo sesiones de bicicleta también. “Tomé la rutina de los masajes deportivos, recibí dos a la semana, así evité lesiones”.


Viajó la semana pasada para lograr una mejor adaptación al huso horario. En su equipaje hubo espacio para un denario que le regaló su madre y que siempre le acompaña, y la pulsera roja con la imagen de San ­Benito. “La compré porque siento su protección. Además, antes de cada carrera me encomiendo a Dios”.

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