3 de junio de 2018 00:00

Autoridades, preocupadas por seguridad en el Capwell

Durante el último Clásico del Astillero se registró en tres ocasiones el ingreso de personas a la cancha. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Durante el último Clásico del Astillero se registró en tres ocasiones el ingreso de personas a la cancha. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Ronald Ladines

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Ingresar a la cancha del George Capwell desde las plateas bajas del estadio, es tan fácil como levantar la pierna. En estos sectores, la única barrera que separa a los aficionados del gramado es un muro que –dependiendo de la localidad- alcanza hasta un metro de altura.

Esa cercanía y la falta de controles del personal de seguridad del estadio, facilitan el ingreso de aficionados a la cancha, ya sea para pedir fotos, camisetas o para recriminar a alguno de los jugadores.

Lino Proaño, principal de la Comisión de Seguridad de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), recomendó que el cuadro eléctrico contrate un mayor número de guardias privados, para complementar el trabajo de control que realiza la Policía Nacional.

En el último Clásico del Astillero, el club dispuso a 46 guardias privados y solo 10 de ellos estaban ubicados en la cancha, tratando de evitar que los aficionados ingresen, según el informe de Proaño. Ese día también hubo 800 miembros de la Policía Nacional, en el escenario.

La precauciones no dieron resultados. Los hinchas ingresaron a la cancha en tres oportunidades, hecho que fue reportado por el árbitro Omar Ponce, en su informe. Al club le significó una multa de USD 400, impuesta por la Comisión Disciplinaria de la FEF.

Sin embargo, ese no fue un hecho aislado. En cinco de los siete partidos que el club disputó en el Capwell, recibió multas por el ingreso de personas no autorizadas al campo de juego y conducta impropia de ellos; lanzamiento de objetos a la cancha, no entregar videos de seguridad, detonar gases tóxicos y no entregar informes de taquillas.

Hasta ahora, el monto total de las multas solo asciende a USD 3 200 y la suspensión de la platea alta de la general de la avenida Quito, donde se ubica la barra Boca del Pozo, que este año protagoniza reiterados actos de violencia en los graderíos. Por esa razón el 2 de junio del 2018 esa localidad estuvo vacía.

Las sanciones resultan mínimas, si se comparan con los ingresos por taquilla del equipo. La cifra representa el 0,003% del total de las recaudaciones eléctricas, en sus juegos de local. Ante este precedente, el vicepresidente de la FEF, Álex de la Torre, recomendó incrementar las multas.

“Solo cuando el gasto sea representativo, los clubes empezarán a reforzar la seguridad. Con los valores actuales es más fácil pagar una multa”, dijo De la Torre. Este año Independiente del Valle y Deportivo Cuenca también recibieron sanciones por ingreso de personas a la cancha.

Proaño recomienda a los clubes trabajar en conjunto con las asociaciones provinciales de fútbol para coordinar los operativos de seguridad. “La Policía no es la responsable del fútbol, porque es una actividad privada y con fines de lucro”, dijo.

El funcionario contó que, durante el último clásico del Astillero, seis personas fueron detenidas, por generar disturbios, y estos fueron llevados a la Fiscalía. Se les formuló cargos, por acción de los policías, pero al lugar no acudieron personeros ni del club ni de la Asociación de fútbol del Guayas.

Una de sus recomendaciones es que se coloquen barreras que impidan el ingreso de personas a la cancha.“No tenemos nada contra Emelec, pero en ese estadio se debe retomar alguna medida física que impida el paso de los hinchas”, dijo.

Desde su reinauguración, en febrero del 2017, el Capwell no cuenta con mallas de seguridad entre las gradas y la cancha. En primera instancia se pensó en colocar vidrio templado –como en el estadio La Bombonera, de Argentina- pero la idea se descartó.

Euclides Mantilla, jefe de seguridad de Emelec, cuenta que el escenario cuenta con cámaras para identificar a los malos hinchas. Mencionó también que trabajan de manera coordinada con la Policía Nacional para evitar desmanes.

A inicios de este mes, Carlos Luis Morales, concejal de Guayaquil, citó a la directiva eléctrica para una reunión de trabajo, en el Municipio. El ente puso en vigencia una ordenanza que intenta regular los espectáculos deportivos, y uno de sus ejes es la seguridad.

Morales dice que para iniciar con la estrategia de seguridad, se debe numerar los asientos para conocer el aforo real de los escenarios.

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