27 de julio de 2017 17:03

El atleta David Hurtado respondió con oro a cada respuesta negativa

El ecuatoriano David Hurtado celebra el triunfo, ayer en Lima

El ecuatoriano David Hurtado celebra el triunfo en Lima. Foto: Comité Organizador del Panamericano de Atletismo Trujillo 2017

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Martha Córdova
Redactora (D)

Fueron tantos “No” que recibió, que su mejor respuesta fue ganar todos los títulos que disputó y romper los récords nacionales y sudamericanos. Hasta el mismo Jefferson Pérez reconoció públicamente el talento de David Hurtado.

El campeón panamericano de los 10 km marcha hoy es número uno del mundo en su especialidad, en la clasificación mundial de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo, por su nombre en inglés).

“Este proyecto, que lo iniciamos en el 2013, es de mi familia, de la que he recibido el respaldo incondicional, de mi entrenador, de mis compañeros de entrenamiento y ahora de la empresa privada. Si el Ministerio del Deporte o la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA) quieren unirse, bienvenidos”, dijo el flamante campeón panamericano de marcha, con un timbre de voz tenue, pero con firmeza y dignidad.

No integra el Plan de Alto Rendimiento que lleva adelante el Ministerio del Deporte. Su entrenador Javier Cayambe no recibe ningún sueldo ni del Ministerio ni de la Federación Ecuatoriana de Atletismo ni de Concentración Deportiva de Pichincha (CDP).

“En febrero visitamos el Ministerio del Deporte para comentarles de nuestro proyecto, de las competencias a las que íbamos asistir, pero nos dijeron que no había dinero”, relató Cayambe.

David reconoció que salieron del Ministerio con lágrimas en los ojos, “pero con el corazón lleno de sueños, seguimos entrenando y cumpliendo metas. Hay mucha gente que por la falta de apoyo se retira del deporte, pero nosotros persistimos”.

Este año, el marchista quiteño, de 18 años, ganó la Copa Nacional de Marcha Juvenil y Sub 23, el Sudamericano, el Campeonato Panamericano Juvenil. En España rompió la marca de los 10 km . “Estamos construyendo un campeón olímpico. El próximo año ya será campeón del mundo juvenil y luego habrá que hacer la transición a los 20 km para los Juegos Olímpicos Tokio 2020”.

El entrenador Javier Cayambe nació en Los Ríos; quiso ser futbolista, pero una lesión le impidió cumplir sus sueños. Luego de culminar sus estudios secundarios, llegó a Quito para estudiar Educación Física. Se conoció con Freddy Vivanco, que en el 2007 entrenó a Xavier Moreno, quien logró el oro en los 50 km marcha de los Juegos Panamericanos.

Para graduarse, su tesis de grado la enfocó a la marcha atlética, por las dos medallas olímpicas que había logrado Jefferson Pérez en los 20 km. “El biotipo del atleta ecuatoriano le permite practicar este deporte. Le es muy fácil mover las caderas. El ecuatoriano tiene swing”, dijo el profesional.

En el 2013 presentó su propuesta de abrir la escuela de marcha en Quito. Recibió un “No” por los tres organismos estatales a los que representa hoy su atleta: Ministerio, FEA y CDP. “Fue ahí cuando conocí a David. Le hice las pruebas fisiológicas, tenía 13 años, y le invité a practicar la marcha. No nos equivocamos”, añade Cayambe. En los primeros años se hizo énfasis en la técnica, aquella que exige movimientos perfectos y quien no la cumple sale expulsado.

“La marcha sin técnica no es marcha”, afirma David. En su vida deportiva le han descalificado en dos ocasiones, “en el Mundial Juvenil de Polonia, en el 2016, fue muy dolorosa.

Me faltaban 400 metros y el juez me sacó la tercera amonestación. Estaba entre los 10 mejores del mundo”. David habla poco pero se emociona mucho. Ayer llegó a las lágrimas cuando recibió una beca completa de estudios por parte de la Universidad de Las Américas (UDLA). “Me gradué de bachiller este año, pero no asistí a la ceremonia porque estaba en Perú. Pensaba que tenía de seguir el proceso de ingreso a las universidades públicas. Mis padres no tienen los recursos para costearme una carrera, es un alivio para ellos y una meta cumplida para mí”.

Sus padres, Jorge y Cecilia, estuvieron con él compartiendo esos momentos, como lo han hecho en estos cinco años. David siempre les pide su bendición y lo hace de aquella manera, hoy tan poco usual entre los jóvenes: colocando las dos manos delante de su rostro y bajando su cabeza y su rodilla.

Estudiará marketing deportivo porque quiere conseguir su título universitario y lograr la medalla de oro en el podio olímpico.

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