Los proyectos de la U. Central plantean una rehabilitación de Bahía de Caráquez, afectada por el terremoto de abril del año pasado. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Los proyectos de la U. Central plantean una rehabilitación de Bahía de Caráquez, afectada por el terremoto de abril del año pasado. Fotos: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Estudiantes desarrollaron proyectos con guadúa y bambú para Bahía de Caráquez

Yadira Trujillo Mina.
Redactora (I)

Como parte de sus actividades académicas y de Vinculación con la sociedad, unos 180 estudiantes y profesores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), de la Universidad Central del Ecuador (UCE), desarrollaron más de 60 anteproyectos para las familias afectadas por el terremoto que afectó al país el pasado 16 de abril.

Los proyectos se pensaron para Bahía de Caráquez, ya que la UCE firmó un convenio con el GAD Municipal de lugar para implementarlos allí. El objetivo es rehabilitar el sector en base a las necesidades reales de los pobladores.

Los proyectos se dieron a conocer en la exposición Bahía: reconstruyendo la vida, inaugurada el viernes 10 de febrero en el hall del Teatro Universitario de la U. Central.

Marco Ortiz, docente y coordinador de vinculación de la FAU, dijo que las propuestas son varias. Hay diseños de urbanización y vivienda popular, vivienda unifamiliar, bifamiliar y multifamiliar. Además hay proyectos de centros culturales, unidades de salud, zonas de recreación, parques, malecones, hoteles y una serie de equipamiento y mobiliario urbano comunitario.

Para el desarrollo de estos proyectos, explica el docente, se contemplaron las características sociales, económicas, naturales y ecologicas del sector, para proponer materiales adeuados. “Utilizamos unos materiales de la zona y otros nuevos que se están implementando para la rehabiliatción urbana de Bahía de Caráquez”.

El estudiante de octavo semestre, Daniel Cevallos, desarrolló una propuesta correspondiente a un mercado agrícola artesanal, que integra las dos actividades en un solo espacio. Lo más difícil del proyecto –asegura- es que está atravesado por un bulevar, y a través de este se cruza una calle secundaria, con la interrupción del bulevar. “Para solucionarlo se creó una plaza elevada, que además de tener funciones arriba, da sombra y permite que se desarrollen las actividades abajo”.

Alrededor de 180 estudiantes y profesores de arquitectura participaron en el desarrollo de las propuestas.

Alrededor de 180 estudiantes y profesores de arquitectura participaron en el desarrollo de las propuestas.

Para este proyecto, en el clima cálido de Bahía se usó acero para las estructuras grandes y bambú y caña para las más pequeñas. “Esto permite tener un buen equilibrio climático al interior y al exterior”.

Un enfoque de espacios públicos tienen los proyectos de los estudiantes de cuarto semestre. Ian Echeverría, estudiante de ese nivel, comenta que decidieron esta línea luego de realizar encuestas en la zona y determinar que la población se siente inconforme con este tipo de áreas.

Existen parques con la temática de la energía, de historias de Bahía, la cultura, la vegetación, entre otros. “Para estos proyectos elegimos materiales innovadores, ecológicos, de acuerdo a lo que se busque. Por ejemplo, en el parque del manglar buscamos materiales que sean amigables con el ambiente como el bambú, la caña guadúa, para que no afecten a la naturaleza. En otros proyectos hay parámetros de energías renovables, para impulsar el uso de paneles solares, energía eólica con élices de viento, etc.

Sebastián Jaramillo y Pamela Pozo, de quinto semestre, diseñaron una propuesta de vivienda social, a partir de los prototipos de vivienda planteados por el Miduvi para la reconstrucción de Manabí.

Uno de los prototipos es la casa de 54 m² de área para construcción, por lo menos para cinco personas. “Los sistemas constructivos varían de acuerdo a cada proyecto de vivienda, explica Jaramillo. El material principal es la caña guadúa, ya que quicimos romper con el tabú y los estereotipos de que este material es para vivienda marginal, y más bien aprovechar que es sismorresistente”.

Centros comunitarios, culturales, espacios recreativos y de vivienda son algunos de los proyectos.

Centros comunitarios, culturales, espacios recreativos y de vivienda son algunos de los proyectos.

Pozo destaca las propiedades bioclimáticas de estas viviendas. “El sistema estructural dota de ventilación cruzada, es decir que por diferentes partes de la vivienda ingresa viento y se conserva adentro. Esto implica viviendas eficientes energéticamente”.

Entre las propuestas también destaca un centro cultural. Los estudiantes de sexto semestre vieron la necesidad de implementar este proyecto en Bahía, ya que el que había en el lugar quedó en mal estado luego del 16 de abril.

Daniela Álava, estudiante de la FAU, dijo que además de las actividades culturales, se espera que el espacio sea un sitio de encuentro turístico. Además, comentó que optaron por el bambú para la implementación del centro cultural, por considerarse en la actualidad como el acero vegetal, que da la garantía de no producir graves afectaciones en futuros eventos sísmicos.

Con esta exposición se dio el primer paso de socialización de los proyectos. La muestra se volverá a presentar el 20, 21 y 22 de este mes de febrero en la zona objetiva, en coordinación con sus autoridades municipales.

El objetivo es que el trabajo de los estudiantes lleguen a la comunidad de Bahía, asegura Blanca Proaño, subdecana de la FAU. “Esperamos la apertura del GAD. El propósito de nosotros es que podamos llegar con nuestro aporte arquitectónico, urbanístico y de planificación”.