De Morfi, ubicado en Cumbayá, cuenta con dos pisos e invita a vivir la experiencia del ‘container’, conjuntamente con plantas y espacios verdes. Abrirá sus puertas en febrero. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

De Morfi, ubicado en Cumbayá, cuenta con dos pisos e invita a vivir la experiencia del ‘container’, conjuntamente con plantas y espacios verdes. Abrirá sus puertas en febrero. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

‘Containers’ reciclados para montar patios de comida

Yadira Trujillo M. Redactora (I)
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La reutilización de materiales, con un toque de originalidad, no deja de ser una preocupació de la arquitectura moderna. Hoy, los espacios gastronómicos ven un concepto estético y amigable con el ambiente en los contenedores metálicos.

En zonas céntricas de Quito y en sus valles, las plazas gastronómicas y restaurantes construidos con ‘containers’ son cada vez más numerosas. Estos conjugan la reutilización de estas estructuras metálicas con el diseño interior. Además, marcan una nueva forma de concebir los espacios para compartir en familia o amigos.

Central Container Plaza, La Valenciana, Containers Park y De Morfi son algunas de las apuestas por esta tendencia de arquitectura y diseño.

El interior de De Morfi cuenta con iluminación y un concepto de diseño industrial.

El interior de De Morfi cuenta con iluminación y un concepto de diseño industrial.

Los tres primeros, bajo la noción de una plaza gastronómica, reúnen una variedad de menús, en ambientes constituidos por coloridos contenedores, rodeados por mobiliario y detalles modernos.

Gabriel Crespo, socio de Central Container Plaza, considera que esta tendencia es una oportunidad para optimizar recursos en la construcción y darle a la gente alternativas accesibles, sin reducir la calidad del espacio.

El Central Container Plaza se encuentra en la González Suárez, diagonal al Hotel Quito (izquierda). Foto: Cortesía La Valenciana

El Central Container Plaza se encuentra en la González Suárez, diagonal al Hotel Quito (izquierda). Foto: Cortesía La Valenciana

La reducción de costos que implica el uso de contenedores, desde el ciclo de construcción, se refleja en un ahorro para el cliente final, indica Ricardo Contretas, socio de Containers Park. “Nuestra inversión es un 50% más baja, por lo que podemos cobrar arriendos baratos y, a la vez, esto hace que la gente tenga más variedad de comida, a precios cómodos”.

En La Valenciana se optó por una estructura de policarbonato, iluminación cálida y materiales reciclados. Ana Valencia, socia, indica que además de su versatilidad, los contenedores agilitan la construcción y garantizan durabilidad.

La Valenciana está ubicada en el valle de Los Chillos, calles Los Ruiseñores y Río Curaray, cerca de la av. Ilaló. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

La Valenciana está ubicada en el valle de Los Chillos, calles Los Ruiseñores y Río Curaray, cerca de la av. Ilaló. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

De Morfi también ve en los ‘containers’ una alternativa para impulsar la arquitectura sustentable, con un enfoque distinto al de la plaza. Este se construyó como un restaurante para que los clientes puedan vivir la experiencia del contenedor, explica Jaime Wandemberg, arquitecto del lugar.

Ángela Avero, diseñadora del sitio, explica que se trata de un espacio en el que se conectan diferentes volumetrías, integradas a un concepto industrial. Además, el restaurante de dos pisos fusiona la arquitectura con elementos de la naturaleza (plantas, árboles).

Containers Park tiene un espacio en Cumbayá y otro en la avenida República. Se oferta gastronomía variada. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Containers Park tiene un espacio en Cumbayá y otro en la avenida República. Se oferta gastronomía variada. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Para la arquitecta e interiorista Carolina Zambrano, en arquitectura “cualquier tipo de reciclaje debe ser bien asimilado”. Esta práctica -asegura- está abierta siempre y cuando se combine con un buen diseño.

El formato rectangular y modular es una ventaja que se debe aprovechar, indica la arquitecta, ya que el ambiente se vuelve versátil y adaptable a cualquier función interna (oficinas, restaurantes...).