Lo recomendable es lavar los platos luego de usarlos para evitar que se generen bacterias en la cocina. Foto: Diego Pallero/ Construir.

Lo recomendable es lavar los platos luego de usarlos para evitar que se generen bacterias en la cocina. Foto: Diego Pallero/ Construir.

La cocina requiere de un cuidado integral

Yadira Trujillo Mina
Redactora (I)

La limpieza de cocinas en ocasiones se torna difícil. Alrededor de quiénes se encargan de esta actividad en el hogar se generan dudas sobre si la tarea se hace bien o, por el contrario, se realiza una limpieza deficiente que puede generar la aparición de bacterias y hongos, que resulten en enfermedades para los integrantes de la familia.

En el proceso de limpieza, hay que tomar en cuenta ciertos sitios de la cocina en los que se acumulan las bacterias y hongos. Así lo indica Brenda Vaca, jefa de marca de Lava.

Además, según el Centro de Investigación de Jabonería Wilson, “si la limpieza no se realiza de manera correcta o se siguen las instrucciones de uso y cantidades de producto adecuadas, esta tarea resulta deficiente, por más esfuerzos que se empleen en ella”.

Las bacterias y hongos en una cocina dependen de tres aspectos: los ambientes externos del hogar, los ambientes internos y la forma en la que se almacenan los alimentos, indica Vaca. “La influencia de los ambientes está dada por el clima. La temperatura ambiental y humedad están en directa relación con los hongos que se puedan encontrar en los hogares, en especial en los lugares más húmedos como la cocina y los baños”.

El extractor de olores y el microondas acumulan grasa. Su limpieza no puede pasar por alto. Foto: Diego Pallero/ Construir.

El extractor de olores y el microondas acumulan grasa. Su limpieza no puede pasar por alto. Foto: Diego Pallero/ Construir.


Según el Centro de Investigación de Jabonería Wilson, en mesones de cocina, manillas de cajones, puertas de despensas y paneles de microondas se ha encontrado el microorganismo patógeno de la especie Campylobacter, mismo que usualmente proviene de la carne cruda de aves, lo que demuestra la contaminación a través de las manos del usuario.

Otra fuente de microorganismos que se alberga en la cocina proviene de la piel humana. Aunque estos resultan inofensivos, las manos están en contacto con las superficies de la cocina.

Brenda Vaca recomienda tomar en cuenta tres cuestiones básicas al momento de la limpieza de la cocina: lavar los trastes inmediatamente luego de su uso para evitar la acumulación de bacterias, limpiar constantemente el mesón durante la preparación de alimentos y el extractor de olores y el microondas, que acumulan grasa.

Otro lugar que generalmente es descuidado al momento de limpiar, son los filos de las puertas de refrigeradoras

Los bordes de la puerta del refrigerador son un sitio que hay que tomar en cuenta al momento de la limpieza. Foto: Diego Pallero/ Construir.

Los bordes de la puerta del refrigerador son un sitio que hay que tomar en cuenta al momento de la limpieza. Foto: Diego Pallero/ Construir.


Además, hay que asegurarse que no existan espacios con residuos de alimentos, para detener la proliferación de bacterias. “Desecharlos completamente ayudará a que la cocina se mantenga libre de microorganismos que puedan causar enfermedades o infecciones”.

Una recomendación básica del Centro es no limpiar con un paño húmedo las superficies después de haberlas limpiado con cloro, desengrasante o desinfectante, ya que se retiraría la capa protectora que dejan estos productos y no harán efecto.

Entre los lugares de la cocina que acumulan comunidades bacterianas diversas estarían los ventiladores de los hornos, un sitio que no se limpia con frecuencia y donde se depositan partículas de residuos de alimentos que, “si no se eliminan rápido, serán un nido de bacterias”.

“Existen zonas de la cocina que se deben limpiar a diario y otras que se pueden limpiar semanalmente. También hay partes ocultas o difíciles de limpiar, que hay que revisar al menos una vez al mes, como es el caso de hornos”, dice Vaca