Patricio Endara, en el patio de su casa, ubicada en Pillagua, Cumbayá. La vista allí es panorámica. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Patricio Endara, en el patio de su casa, ubicada en Pillagua, Cumbayá. La vista allí es panorámica. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Una casa que se basa en la integración

Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

El arquitecto Patricio Endara evita hablar de estilos. Piensa que la arquitectura actual es contemporánea y, por eso, se alineó con sus principios para diseñar y construir su hogar.
Allí se puede apreciar la herencia del movimiento racionalista, basada en la forma de habitar, explica.

En su casa, los lineamientos contemporáneos son el resultado de un análisis exhaustivo del lugar y de conjugar varias ideas hasta que la casa funcione de manera adecuada.
Asegura que el clima fue la variable más importante que se estudió. Su vivienda está ubicada en Pillagua, Cumbayá.

“La casa está enfocada en la vista. Todos los ambientes tienen relación interna y con el paisaje, se abren de manera física y visual hacia el este”.

Con eso se logran espacios diáfanos y limpios. Esas características también aparecen por la presencia de ventanales, ubicados cuidadosamente desde el piso hasta el techo.
Los vidrios se corren hasta abrirse por completo en todo el borde de la casa. Aquello da la impresión de que el área BBQ, patio, jardín y piscina son parte de las zonas sociales.

Los espacios interiores son integrados, sin barreras. Foto: Julio Estella / EL COMERCIO

Los espacios interiores son integrados, sin barreras. Foto: Julio Estella / EL COMERCIO

En el interior, la sala, comedor, cocina y sala familiar, donde hay una televisión, forman un espacio en el que salta a la vista la división de las zonas.

Para Endara, la posibilidad de compartir momentos especiales junto a su familia es uno de los principales motivos por los que integró las estancias de esa manera. La cocina, “uno de los sitios de reunión por excelencia”, por ejemplo, está abierta a otros sitios.

Los materiales también llaman la atención de los visitantes desde que ingresan a la vivienda. La casa tiene un sistema constructivo mixto, con paredes de muros portantes de hormigón.

El arquitecto indica que se trata de un material noble, una piedra artificial que se hace en sitio y es altamente resistente. Los muros se combinan con una estructura y columnas de acero grueso, de más de un centímetro de espesor.

La iluminación ingresa por los ventanales amplios. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

La iluminación ingresa por los ventanales amplios. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

El piso es de porcelanato, material que demanda mantenimiento mínimo. Su tono negro es ideal porque logra armonía con la abundante iluminación y neutralidad con otros elementos como las paredes.

El hormigón no es el único material que luce natural. El acero, con sus imperfecciones propias, también es preferido por el arquitecto. Está en las gradas de ingreso a la casa y en la puerta principal.

Destaca que las láminas del acero, que salen calientes, tienen una veta que les da el efecto de una obra de arte.

Esas características de los acabados conjugan con un claro concepto de mobiliario. Cuenta con alternativas simples y cómodas, entre las que están algunas sillas de diseñadores famosos, como la Eames de Charles y Ray Eames, la Chaise Longue (LC4) de Le Corbusier o la Butterfly diseñada en Argentina por Bonet, Kurchan y Ferrari.

El objetivo de integrar a su hogar estos elementos, íconos del diseño mundial, fue añadir un valor estético importante, ya que como arquitectos generan un apego hacia diversas piezas por su conocimiento al respecto, asegura.

Desde la segunda planta, las habitaciones cuentan con un balcón para apreciar el valle. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Desde la segunda planta, las habitaciones cuentan con un balcón para apreciar el valle. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

A eso se incorpora el gusto de la familia por el arte. Obras de artistas como Viteri, Guayasamín o Paula Barragán se introducen en los ambientes. De hecho, en el proceso de diseño de la vivienda, ciertas paredes se pensaron para exponer esos trabajos, asegura Endara.

La vivienda, de 700 metros cuadrados, es habitada por una familia compuesta por cuatro personas: el arquitecto, su esposa y dos hijos. Viven rodeados de paz, con una vista privilegiada hacia el valle por el oriente, y hacia un bosque primario por el occidente.

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