La vivienda, que tiene 41 m de longitud, se levanta en las afueras de Zámbiza. Foto: cortesía jag studio.

La vivienda, que tiene 41 m de longitud, se levanta en las afueras de Zámbiza. Foto: cortesía jag studio.

11 metros de ancho bastan para una casa funcional

Redacción Construir (I)
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En la parroquia rural de Zámbiza, al noreste de Quito, todavía se siente un ambiente tradicional, tanto por las costumbres que se mantienen como por el entorno, en el que se ven construcciones de antaño.

Sin embargo, en las afueras de este sitio, al final de la calle Babahoyo, se destaca un moderno edificio de tipo industrial. Se trata de una casa horizontal diseñada por el arquitecto Juan Tohme.

La casa se pensó para construirse con materiales tradicionales, pero con una visión contemporánea. En ella se conjugan la estructura metálica con el ladrillo de las paredes y la madera en las escaleras.

Todas estas características, como parte del diseño horizontal, dado por un terreno angosto, de 11 por 41 metros. De ahí que se incorporen altas tecnologías para resolver cuestiones como los parqueaderos.

El arquitecto ecuatoriano explica que se planteó una vivienda similar a un puente, donde la familia se encuentre más cerca del paisaje.

“La casa debía tener un recorrido desde la calle hasta cada espacio. Y si se analizan las plantas, todo está modulado pero ninguna cosa se repite espacialmente”, dice Tohme.

El predio, acoplado al terreno angosto, Tohme incorporó amplios e iluminados espacios bien distribuidos.

El subsuelo, al que el joven arquitecto llama la cueva, es un cajón con estructura metálica y hormigón que permite soportar la estructura que vuela.

En este sitio, donde intencionalmente no hay luz natural, se colocó el cuarto de lavado, una bodega, un baño y una cava de vinos. “La idea era que lleguen con el auto y entren a la cueva; y que cuando suban tengan como factor sorpresa la luz y la transparencia del paisaje”.

En la primera planta se colocó la sala y el comedor, separados de la gran cocina y la sala de TV por una escalera metálica con tablones de madera.

Desde allí hay una salida al jardín posterior y, además, la casa cuenta con espacios de recorrido con huecos de luz, huertos y hasta árboles. “Es como un paisaje contenido; una sensación de estar afuera estando adentro”.

La última planta tiene un ‘hall’ que conecta con cuatro habitaciones. Las de los extremos son máster con ‘walking clóset’ y baño máster y en el medio dos pequeñas habitaciones con baño compartido.

Cada habitación da a una terraza donde los huecos de luz son la separación. En definitiva, cada hijo tiene su pequeña terraza individual.

La intención -explica el arquitecto- fue que el inmueble sea lo más ligero y transparente, que subraye el paisaje que está alrededor y lo enmarque para producir la sensación de que se acerca hacia la casa.

Tohme destaca de la casa, el hecho de que está viva su imperfección, generando sensaciones con los materiales implementados. “Jamás las obras se culminan sino que siempre están en constante movimiento. Y lo mejor es que sus dueños la sientan así”.

El sistema constructivo es mixto y tiene columnas cuadradas y vigas tipo perfil l. Las losas son de ‘deck’ metálico, que se ve como acabado en el exterior, y sobre este se colocó una loseta de hormigón.

El arquitecto, de 30 años, indica que el diseño de esta estructura moderna no interfiere en la tradicional Zámbiza, ya que se encuentra en las afueras de la parroquia.