Los alumnos de primer semestre jugaron con formas y colores. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Los alumnos de primer semestre jugaron con formas y colores. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Alumnos de la UDLA sorprendieron a sus maestros con proyectos innovadores

Redacción Construir (I)

Como fructífero y exitoso calificó Mauricio Moreno, exdecano de la facultad de Arquitectura de la Universidad de las Américas, al semestre que finalizó. Utilizó esos adjetivos después de observar los trabajos de sus estudiantes: desde el primer hasta el noveno semestre.

Los estudiantes presentaron sus proyectos tras 16 semanas de trabajo. Los alumnos del nivel básico expusieron obras sencillas relacionadas con el color y las formas, según Ana María Rojas, coordinadora académica de la carrera.

Los estudiantes trabajaron con varios condicionantes, vinculados a la vida real. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Los estudiantes trabajaron con varios condicionantes, vinculados a la vida real. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Moreno añadió que los estudiantes trabajaron con sus manos modelos y maquetas. En ese semestre aprenden cómo funciona el diseño, los colores y los temas en el espacio. “Reciben sus primeras armas para entender cómo funcionan varios conceptos”, dijo Moreno.

Con la llegada de ese profesional -hace cuatro años-, precisamente, empezaron las exposiciones de los proyectos al término de cada semestre. “Lo hicimos con el propósito de observar los avances de todos los alumnos”, señaló.

Los trabajos más emblemáticos se llevan una mención de honor que, según Rojas, sirve para motivar al alumno. Uno de los trabajos destacados se desarrolló en el parque Metropolitano del Sur. Para ejecutarlo el alumno usó condicionantes de accesibilidad universal.

Esas condicionantes se establecen en función del nivel de estudios de los participantes. Los maestros procuran que las problemáticas planteadas para cada semestre estén relacionadas con la realidad. Antes de dar rienda suelta a la imaginación los estudiantes investigan y entienden las condicionantes.

A partir del séptimo semestre trabajan con un contexto urbano. Desarrollan proyectos con énfasis en temas de ciudad. En noveno, en cambio, tratan problemas más complejos. De acuerdo con Moreno se procura que los proyectos coadyuven a resolver problemas de la comunidad. Ellos, por ejemplo, trabajan desde hace un par de años con los vecinos de Guápulo. Desarrollan temas de arquitectura, ingeniería y ambientales para mejorar la calidad de vida de los moradores de ese sector.

Los proyectos se elaboraron en el transcurso del semestre pasado. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Los proyectos se elaboraron en el transcurso del semestre pasado. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO