28 de diciembre de 2015 00:00

Los sueldos dorados de la revolución ciudadana  

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Isaac A. Paredes Ll.

La mayoría de la ciudadanía conoce que los señores ministros son funcionarios de libre remoción y elegidos a dedo por el Sr. Presidente de la República.

Según el Decreto No. 601, ellos perciben un sueldo de USD 5 510. Adicionalmente tienen seguridad personal, que por lo bajo ganarían USD 800; chofer que como mínimo percibe 800; vehículo de lujo que al Estado le cuesta, solo el alquiler de un vehículo económico está en los 1 650; combustible que a lo mejor consuma USD 100 mensuales; viáticos de acuerdo con sus desplazamientos o viajes, que deben ser variable mensualmente y otros beneficios económicos que a lo mejor solo la Contraloría conoce.

Si sumamos todo lo que mensualmente recibe del Estado, asciende aproximadamente a USD 8 860 más viáticos y otros beneficios; mientras el Salario Básico Unificado (SBU) del pueblo ecuatoriano es de 354. Por lo que se ve, la diferencia es abismal. Es decir, mientras un ciudadano percibe 1 SBU otros reciben 22,02 SBU, con lo cual están enriqueciéndose en tiempos de crisis.

En lo que a salarios se refiere ¿será esto igualdad? ¿Será esto equidad o justicia social? Pienso que no lo es.

Recuérdese que el expresidente uruguayo José Mujica ganaba 1 200 dólares.

Para que se llame Revolución Ciudadana debería revisarse y actualizarse todos los sueldos de las altas autoridades del Estado. Esos sueldos deben estar en función o relación del salario básico unificado; solo ahí, nuestras autoridades -con principios éticos y morales- podrían hablar de igualdad, equidad y justicia social.

Sería importante que si fueron elegidos en democracia, defiendan la democracia. Si fueron elegidos para servir, sirvan al pueblo y no servirse para sus intereses personales. Si alguien confió en ustedes, no defrauden la confianza. Y si hablaron tanto de los pobres, defiéndanlos y no los abandonen.

Digo esto porque los fondos públicos deben ser administrados con la conciencia del honor más escrupulosa, pues no son únicamente el producto de la riqueza, sino el producto del trabajo.

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