11 de December de 2011 23:57

Radicalizar la revolución

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Con frecuencia el presidente Correa, enfáticamente, menciona que va a radicalizar la revolución. Cabe recordar que el gobierno de la revolución ciudadana se ha caracterizado por avanzar en la concentración de poder en el ejecutivo, llegando a ejercer un dominio absoluto sobre los otros poderes de Estado. ¿Será posible radicalizar más en este aspecto? Se ha despedido violentamente a miles de servidores públicos para ocupar las vacantes con personas afines al gobierno. ¿Se continuará con esta acción inhumana e ilegal? Se ha intensificado el ataque a la prensa libre y

a quienes no coinciden con el pensamiento oficial, no da tregua la persecución a los periodistas, dirigentes de grupos sociales e indígenas para destruir la fuerza de las organizaciones populares. ¿Continuará la radicalización de este afán de revancha? el Presidente no modera su expresión de ira que conduce a los insultos y burlas en la sabatinas. Lo cual hace pensar que seguirá en esa línea. La libre expresión del pensamiento es un derecho de la ciudadanía por lo cual es de esperar que el Presidente desista

en su afán de imponer una ley mordaza de comunicación. El Ecuador tiene uno de los regímenes tributarios más altos de mundo; entonces, no se debería crear más impuestos a través de reformas tributarias. Se gasta demasiado en la creación de nuevos entes burocráticos, en bonos, en la dádiva fácil que repercute en el déficit del presupuesto y en la inflación. La radicalización de la propaganda está asegurada, cuando en el presupuesto del 2012 consta una enorme cantidad de dinero para el efecto. La labor positiva de vialidad, de servicio social, que es una obligación de todo gobierno, debería continuar para beneficio de los ecuatorianos.

Mario Carrillo Salgado

Arte de cúchares y los equilibristas

No soy aficionado al arte de ‘Cúchares’, sin embargo he acudido a festejos taurinos en algunas ocasiones en mi vida, no niego haber disfrutado de esos eventos, en especial del ambiente que se da en su en-

torno, aunque sentía gran congoja al mirar horrorizado la crueldad con la que era paulatinamente asesinado este animal de estampa tan gallarda.

A mediados de este año cuando se efectuó la consulta popular voté apoyando la eliminación de esta fiesta, consciente también del perjuicio que sufrirían las actividades conmemorativas de nuestra hermosa ciudad, especialmente de aquellas labores productivas que giran alrededor de los “toros”.

El Concejo Metropolitano de Quito, y quien lo preside, dando muestras de un gran sentido de equilibrismo y en procura de quedar bien con todos los involucrados en el tema, determinaron salomónicamente que se efectuaría la lidia de los “astados” pero serían sacrificados en los chiqueros .

De acuerdo con las reseñas periodísticas especializadas; en todas las tardes, los festejos culminaron con rotundos éxitos de taquilla y de desempeño del torero, sin las consabidas y aparatosas “cogidas” que se daban en el momento de “pasaportar al bicho”, sin las pifias y el malhumor del tendido por las decisiones contradictorias de la autoridad de plaza, sin la angustia por la ineficacia del “matador” o el puntillero al eliminar al “burel” y más bien con toda la algarabía del “respetable”, que aprecia solamente lo bello y estético de la fiesta... Concluyendo debo decir que se ha evidenciado la sapiencia toreril del actual Concejo del Distrito Metropolitano y de quien lo preside; por ello ahí va, de mi parte un “Ave Augustus”.

David Jara Garrido

LAS CORRIDAS DE TOROS

Ha terminado la feria taurina dejando un sabor agridulce en la afición. El aficionado no se acostumbra a asistir a las corridas sin la muerte del toro en el redondel.

La mayor parte de los que votaron por que se suprima la muerte del toro en el redondel fue por la secuencia sanguinolenta de la corrida.

Hay sangre desde el momento que sale el toro con la divisa de la ganadería clavada en su lomo. Luego el picador hace lo suyo, con la vara a veces barrenando y aquí es donde la hemorragia es abundante. Después las banderillas, más sangre el toro queda hecho un guiñapo y solo espera el estoque final que termina con su vida. A todo esto se oponen los que votaron por la supresión de las corridas.

Lo más conveniente sería que haya corridas de toros completas en los cantones en los que ganó el no.

Oswaldo Ríos M.

RECORRIDO POR TUNGURAHUA

En días pasados, con la familia y queridos amigos, tuvimos la oportunidad de recorrer buena parte de la geografía de la provincia de Tungurahua, mi patria chica. Empezamos en el hermoso valle de Cunchibamba y, por el camino que conduce a San Andrés, llegamos a Píllaro Viejo. Por la ruta hacia el sur, pasando por San Miguelito fuimos enrumbándonos hacia Patate. Bordeando el río, por el camino antiguo, llegamos a Las Juntas, imponente lugar en el que el Patate se une con el Chambo y forman el Pastaza. Avanzamos hasta el puente San Martín y, luego de observar, desde una tarabita, el encañonado por el que ingresan las furiosas aguas, llegamos a Baños de Agua Santa. Posteriormente, por la carretera principal, pasamos por Pelileo y, al llegar a Ambato, constatamos una red vial de primera categoría, con pasos laterales que facilitan la circulación de los vehículos que no tienen necesidad de entrar a la ciudad.

Esto no tendría nada de especial si es que no se singulariza un aspecto muy importante: es el relacionado con el estado en el que están las vías por las que realizamos el recorrido. Desde los más humildes caminos vecinales, hasta las carreteras de primer orden, todo está perfectamente pavimentado y señalizado. Ciertos caminos, seguramente por su valor histórico, han sido muy bien conservados con su empedrado original realizado con las piedras redondas que se las conoce como “cantos rodados”.

Vaya para la provincia de Tungurahua y sus principales autoridades nuestra sincera felicitación por un trabajo bien realizado.

Gonzalo Sevilla Miño

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