9 de abril de 2016 00:00

La profecía cumplida de los revolucionarios

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Rafael Alberto Rosales Ramos

Ecuatorianos y ecuatorianas hagamos un viaje al pasado y situémonos en octubre del 2014 cuando su excelencia, el jefe del Estado, a un grupo de periodistas en Quito, dijo textualmente “Si cae mucho el petróleo, si hay recesión o si cae la recaudación de impuestos, nuestra variable de ajuste será la inversión; o sea, en vez de construir 200 escuelas, construiremos 100; eso no nos perjudica a nosotros, perjudica al pueblo”.

Nunca podrían ser más proféticas las palabras de su excelencia. Las condiciones actuales del petróleo, la inversión, la recaudación etc., no han perjudicado para nada a “ellos”. Siguen los viajes de decenas de funcionarios públicos de todo nivel, y no precisamente, suponemos, con 1 098,00 dólares.

No se han disminuido las sabatinas. Continúan los jolgorios gubernamentales en el Palacio de Gobierno con cientos de invitados, música y canciones.

Al mismo tiempo, la gran mayoría del pueblo sufre para mantener a su familia y llegar a finales de mes; el desempleo crece día a día, a los trabajadores se les quitó buena parte de su cesantía, se limitaron las pensiones, se puso techo a los créditos hipotecarios del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y un largo etcétera.

No contentos con eso, hoy se anuncia un nuevo ‘paquetazo’ de medidas, que son para equilibrar las finanzas públicas tratando de dorar la píldora diciendo que a la vez resguarda la salud de los ecuatorianos.

Sigamos el concejo de su excelencia, el jefe del Estado: “Prohibido olvidar”. Recordemos cómo fue recibido el vicepresidente mundial de Coca Cola en el Palacio de Gobierno, con alfombra roja, un séquito de ministros y colaboradores para demostrar a los ecuatorianos la confianza de compañías privadas transnacionales en el manejo económico del país. El Telégrafo destacó a toda página esta noticia, se difundieron cadenas ordenadas por la Secom resaltando la importancia de esta inversión que, asombrémonos ecuatorianos, ha sido para perjudicar la salud de todos los ciudadanos de este país.

Lo menos que podemos hacer es preguntarnos si esos cientos de dólares a invertirse eran más importantes que la salud de todo un pueblo, o si esto demuestra el nivel de importancia que tiene cada una de estas acciones en la filosofía del gobierno de la revolución ciudadana. 

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