29 de marzo de 2016 00:00

Ley de contradicción laboral 

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Miguel Ángel Puente A.

James Heckman, premio Nobel de Economía, sostiene que existe una relación ­directa entre el desempleo y la rigidez laboral; pero este y otros criterios de espe­­cia­listas en la materia han sido subestimados y con el solo esfuerzo de una mayoría legislativa se aprobó en abril de 2015 la llamada Ley de Justicia Laboral, que por la senda de la rigidez laboral, eliminó el contrato de trabajo a plazo fijo, supuestamente para garantizar la estabilidad laboral, produciendo todo lo contrario.

Ante el crecimiento del desempleo en el país y la crisis económica, que al parecer ahora sí está académicamente demostrada, la Asamblea Nacional acaba de aprobar la Ley Orgánica para la Promoción del Trabajo Juvenil, Regulación Excepcional de la Jornada de Trabajo, Cesantía y Seguro de Desempleo, que más allá de su extravagante nombre, contiene varias contradicciones.
Se pretende disminuir costos a las empresas que están en una situación de iliquidez y para eso se acude incluso a una eventual reducción de la jornada laboral y, por consiguiente, de la remuneración. Pero por otra parte se le impone una licencia opcional y voluntaria sin remuneración de nueve meses tanto para la madre y el padre, que igual significa un sobrecosto para el empleador, que deberá contratar a un reemplazo durante esta licencia y cuando esta termine si se produce un despido, será ineficaz con el costo indemnizatorio que esto conlleva.
Para la reducción de la jornada se exigen varios requisitos, entre ellos que el empleador presente un “plan de austeridad”, que en época de crisi es obvio; lamentablemente el sector público parece no haber entendido esto, que insiste en la edificación de plataformas gubernamentales y arriendos excesivos.
Se pensó crear un Seguro de Desempleo; pero, finalmente, solo se cambió de nombre a los recursos del propio empleado, que antes eran su cesantía y ahora servirán para un doble propósito. Esta, al igual que otras leyes, probablemente no consiga su objetivo. Lo triste en este caso es que su fracaso significará más desempleo, que ni el mejor Ministro de la Felicidad podrá ocultarlo.

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