25 de diciembre de 2015 00:00

Hombres y transporte público

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José Antonio Illescas Samaniego

Soy estudiante de Sociología, y soy de clase media. Viajo en servicio de transporte público dentro como fuera de la ciudad; y es precisamente aquí donde noto una discriminación a nuestra condición de hombres.

Es normal que los buses tengan asientos reservados para las personas de la tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas y personas con niños en los brazos (generalmente son rojos). Los otros asientos pueden ser usados por cualquier persona que después de haber pagado su pasaje hace la respectiva “fila” para ingresar a la unidad que lo/la llevará a su destino. Pero es muy común ver que los asientos rojos son ocupados por mujeres jóvenes en su mayoría, que ni se inmutan en respetar las normas mínimas bajo pretexto de su condición de mujeres. Si un hombre está sentado en los puestos (que son azules) detrás de los asientos rojos, las primeras miradas para que uno dé el asiento son de las mujeres, mientras se oye una voz del conductor de la unidad que dice: “Algún caballero que dé el asiento a…”, los hombres que van en la unidad nos miran como si fuéramos un ladrón, nos discriminan, ya que no tenemos derecho a ir sentados porque somos hombre. Si todos somos iguales, hombres y mujeres; si no hay sexo débil, ni sexo fuerte (de hecho está de moda decir que no hay sexo sino género, ya que sexo es una construcción social, naturalizada; si se quiere, no existe) ¿por qué las mujeres abusan de su condición de tal para sacar provecho? ¿Los hombres debemos ceder los asientos siempre? Cuando un hombre va cansado a su casa luego de horas de trabajo y se queda dormido en la unidad es común escuchar: ¿se hace el dormido para no dar el puesto? Incluso lo levantan, o lo clásico: ¿no serás hombre? Si las mujeres son iguales a los hombres (eso proclama el feminismo) incluso en fuerza física (vea usted que en los servicios armados como Policía, guardias de seguridad, militares, etc., la formación no cambia en nada), ¿por qué no actúan como tal? Cuando un hombre cede su asiento a una mujer detrás de eso hay un mensaje: ‘Tú eres débil’. Cuando una
mujer no cede su asiento y espera que lo haga un hombre en el fondo dice: “Tú eres fuerte”.

Otra discriminación se da en el transporte interprovincial, cuando un hombre necesita el baño. La respuesta del ayudante y del conductor es “el baño es para las damitas”.

¿Las mujeres pagan más por su boleto?

¿Qué ley dice que el baño es solo para mujeres? ¿Los hombres no tenemos derechos?

Algunos se harán juicios de valor como “misógino”, “poco hombre”, “llorón”, etc., pero mi objetivo es proponer un debate. 

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