15 de septiembre de 2015 00:00

A  manera de colofón

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Fernando Esparza Dávalos

No he querido sino guardar un silencio y una distancia prudente frente a la por demás disparatada declaración del Dr. Alexis Mera, alto funcionario del actual régimen en contra del arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui. Mera es profesional del Derecho y esto, para quienes estimamos en esta casi sagrada profesión, encierra virtudes y práctica de una sana y alta razón, el efectivo poder de un razonamiento lógico, capaz de luchar por defender la verdad y no mancillarla, probar de tal manera esta, hasta que sea capaz de demostrar ante un juez con hechos y coherencias que dispensa la probidad del escrito; ágil y creativo para defender el bien y la justicia, que es “dar a cada quien lo que le corresponde” y no, el ominoso poder de quien pretende defender la verdad de un hombre y de un régimen que buscan tener razón en toda circunstancia.

Lo verdadero es puro, siempre novedoso, por eso quedan los anales de jurisprudencia sobre actuaciones magnificas de sus cultores. Repetir una sentencia proferida del pasado, no demuestra sino pobreza de espíritu y alta duda sobre actuaciones políticas coherentes y eficaces que pueda prestar el asesor jurídico de un gobierno. Monseñor Arregui tiene en su haber ser español de nacimiento, Navarro de origen, supo entregar a esta tierra las acciones más perdurables en Radio Católica como fundador, como obispo de Ibarra, arzobispo de Guayaquil ha sido aclamado por su pueblo. Baste esto para tapar la cañería barata de quien habla como político y no como un servidor del Derecho.

Por eso, hoy más que nunca mi admiración, veneración, ante este gran pastor de la Iglesia ecuatoriana.

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