7 de julio de 2016 00:00

Los coletazos del Brexit

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Héctor Enrique San Martín Jordán

No cabe duda que en la decisión mayoritaria, por muy poca diferencia, del pueblo de Inglaterra por salir de la Unión Europea, que hoy se arrepiente del insólito hecho, hay un alto contenido racista, xenófobo e imperialista.

Los ingleses y sus partidos de extrema derecha o izquierda, que terminan por parecerse, creen todavía en la pureza de la raza y por eso su odio a los migrantes y ese latente concepto imperialista que no lo han perdido en años. El BREXIT deja secuelas en toda Europa y en el mundo. España se encuentra en la terrible encrucijada de mantenerse unida o volar en decena de paisitos desde Cataluña, pasando por el País Vasco y hasta Canarias con la intervención de un partido como podemos de clara extracción populistas y extremista bajo la concepción del Socialismo del Siglo XXI, gran derrotado en las últimas elecciones En los EE, UU, cada vez son más los enemigos del estado y del gobierno central bajo el ideal del predominio blanco, con el tremendo peligro de ser gobernado por alguien como Trump al borde mismo del fascismo.

El África vive en guerra e imposible pensar en unidad. En América Latina los intentos han fracasado desde la casi desaparecida Comunidad Andina de Naciones pasando por Unasur (de la que solo tenemos un gran elefante blanco en el costoso edificio construido por el gobierno y en el que se levanta un monumento a un “líder” argentino, Carlos Néstor Kirchner acusados con su mujer, Cristina Fernández, y su equipo de gobierno de haber dilapidado millones y millones de dólares, en beneficio propio y de los suyos, de ese noble pueblo llevado a la pobreza y que esperamos pronto sea demolido).

En Brasil se lleva a juicio a la presidenta Rouseff en un claro golpe del legislativo de divide a ese pueblo hermano peligrosamente, etc., etc. Los sueños de unidad en las diferentes partes del mundo han sido heridos de muerte. Hoy solo nos queda encerrarnos en nuestras fronteras y buscar el beneficio de cada uno de los países sin importar lo que pase en otros.

El sueño de grandes pensadores quedará para una próxima generación que sea más inteligente y generosa y que pueda ver más allá de sus personales intereses en el convencimiento que solo la unidad nos hará grandes. Por ahora, a mi manera de ver, son días tristes para esos deseos de unidad en el mundo. Así siento y creo con pena y dolor.

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