20 de abril de 2016 00:00

Es hora de la unidad 

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Carlos Hernán Jácome Hidalgo

Después del trágico terremoto de la noche del sábado y de ver como inmediatamente se movilizó una gran mayoría de ecuatorianos para donar productos necesarios para la subsistencia de los afectados directamente por el sismo, así como para ser voluntarios en la recepción, empaque y despacho de lo donado, me emocionó esa generosidad, desprendimiento y unidad en favor de los damnificados.

Es evidente que somos un pueblo unido, generoso, y que no hemos perdido esas virtudes por más que en los últimos tiempos se nos ha tratado de desunir, con la confrontación de clases, sembrando odio entre nosotros en acto irresponsable para cualquier sociedad por parte de la máxima autoridad del país.

Ahora más que nunca, luego de asimilar las pérdidas de vidas humanas, materiales etc., tenemos que demostrar fortaleza para resurgir de los escombros. Pero debemos hacerlo de manera ordenada y planificada, como el ejemplo de Chile luego del tsunami, donde los arquitectos e ingenieros chilenos se dedicaron a planificar y diseñar la reconstrucción. Asimismo, aquí tenemos que unirnos arquitectos, ingenieros etc. para planificar y reconstruir nuestros pueblos y ciudades costeras, y hacerlos más atractivos para el turismo tanto nacional como extranjero y sobre todo para que quienes vivan ahí se sientan cómodos y orgullosos del lugar en el que viven.

Luego de donar ropa y alimentos, oportunamente deberemos recolectar materiales de construcción, y emprender en programas de vivienda social (vivenda social no quiere decir de mala calidad ni fea) con la participación de todos quienes podamos aportar para ese fin.

Esto solo es parte de lo que deberemos hacer, pues también es importante emprender campañas de educación y cultura popular, para tratar las secuelas psicológicas que deben tener quienes han estado más directamente afectados, así como una labor de capacitación que permita a los sobrevivientes emprender nuevas actividades productivas de subsistencia.

Como manabita residente en Quito, agradezco inmensamente a mis compatriotas que están apoyando a mis paisanos. Que Dios los bendiga y retribuya tanta generosidad.  

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