5 de enero de 2015 19:07

Sobre una caricatura

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Fernando Alvarado Espinel, Secretario Nacional de Comunicación

En referencia a la caricatura publicada en su medio de comunicación el pasado 2 de enero de 2015, titulada “¿Guerra ‘comunicacional’?”, de autoría de Roque, me permito realizar las siguientes puntualizaciones.

Al parecer, ciertos caricaturistas no comprenden todavía los límites éticos del humor. Si la crítica humorística no se sustenta en la veracidad de los hechos y confunde -deliberadamente- conceptos o las funciones de las instituciones del Estado, se convierte en una difamación. El debate al respecto no es nuevo en el Ecuador; sin embargo, aún somos testigos de cómo ciertas caricaturas parten de la ignorancia de temas o la mala fe con la intención de desinformar y generar suspicacias en la ciudadanía. Es el caso de “¿Guerra ‘comunicacional’?”, del caricaturista Roque, publicada este viernes 2 de enero -ni bien iniciado el 2015-, en Diario El Comercio.

Por si Roque no lo sabe, cabe aclararle que la Superintendencia de la Información y Comunicación (SUPERCOM) es un órgano del Estado totalmente independiente del Ejecutivo; sus resoluciones están sustentadas en la nueva Ley Orgánica de Comunicación (LOC). La relación entre esta institución y el Gobierno Nacional es de cooperación e intercambio de aportes en favor de la promoción y protección de los derechos a la comunicación de la ciudadanía, en un marco de respeto mutuo ante la autonomía de cada entidad. Por consiguiente, cualquier decisión que tome la SUPERCOM, como la del pasado 24 de diciembre de 2014, en relación a una denuncia dirigida hacia el Alcalde del Distrito Metropolitano de Quito, Mauricio Rodas, es totalmente ajena a cualquier injerencia por parte del Gobierno, muy al contrario de lo que insinúa Roque.

No obstante esta aclaración, innecesaria si se tuviera la voluntad de leer la LOC, el caricaturista no solo se limitó a sugerir que existiría una falta de independencia entre ambas instancias, sino que también señala, a través de su caricatura, un supuesto acoso a los alcaldes de Quito y Guayaquil. Al respecto, le pregunto a Roque, ¿cuándo el Gobierno Nacional ha pretendido “encerrar” al Alcalde Jaime Nebot, como manifiesta literalmente uno de los personajes en su dibujo? Ante tamaña afirmación, por coherencia periodística se precisan datos concretos sobre ese posible “encierro” al cual se hace referencia.

Contrario a lo que interroga Roque en el titular de su caricatura, es la prensa mercantilista, incómoda con los avances en el derecho a la comunicación plasmados en la LOC, la que precisamente ha emprendido una “guerra” no comunicacional sino “desinformacional” en contra de sus lectores y audiencias, a través de artilugios diversos, como aquellas caricaturas basadas en información falsa o manipulada para generar desinformación y dirigir la opinión pública en contra de instituciones y personas. Es lamentable que este supuesto “humor” sea reivindicado en nombre de la libertad de expresión, más aún cuando, vulnerando principios éticos básicos del periodismo, intenta ridiculizar al gobierno de turno que ha denunciado y denuncia dichas argucias de la prensa. Sin embargo, este tipo de “humor” no se atreve a cuestionar desde su universo gráfico y simbólico el irresponsable ejercicio periodístico de poderosos medios de comunicación, ni mucho menos a evidenciar sus nexos con los grupos oligárquicos del país, puesto que, de seguro, esto no les parecerá gracioso.

Por las consideraciones expuestas, solicito la publicación de esta carta, en virtud del Derecho a la Réplica, contemplado en el Artículo 24 de la Ley Orgánica de Comunicación, que establece: “Toda persona o colectivo humano que haya sido directamente aludido a través de un medio de comunicación, de forma que afecte sus derechos a la dignidad, honra o reputación; tiene derecho a que ese medio difunda su réplica de forma gratuita, en el mismo espacio, página y sección en medios escritos, o en el mismo programa en medios audiovisuales y en un plazo no mayor a 72 horas a partir de la solicitud planteada por el aludido (...)”.

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