8 de febrero de 2017 00:00

Del Doctor Augusto Barrera

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Augusto Barrera G., Ex Alcalde Quito

Me permito, a través de esta carta, precisar algunas afirmaciones publicadas a lo largo de la semana anterior, relacionadas con la planificación, financiamiento y construcción de la Planta de tratamiento de aguas residuales de Quitumbe del Distrito Metropolitano de Quito.

En algunas de las notas se habla de "primer paso", cuando esta obra ha hecho parte de un conjunto mucho más amplio de acciones orientadas a resolver de manera estructural la contaminación de las quebradas y ríos de la ciudad, y fue, en este sentido, una de las prioridades de nuestra gestión.

Debo recordar que el 11 de junio de 2012, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS) suscribió un contrato por USD 1,3 millones para realizar los estudios de diseño de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en el Sur de Quito, como parte del Plan de Descontaminación de Ríos y Manejo de Aguas Residuales.

La ejecución integral de este proyecto contempla la construcción y mejoramiento de un amplio sistema de colectores en el sur de la ciudad, incluyendo en túnel 'Cochas Azules' con una longitud de 641,31 m, el 'Alpahuasi' con una longitud de 535,14 m, y el 'Noviciado' con una longitud de 1.451,30 m; entre otras obras.

Una vez culminados los diseños de la Planta de Quitumbe y avanzada la construcción del sistema de colectores, el martes 26 de noviembre en noviembre de 2013 se inició la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Quitumbe, por USD 12,3 millones.

La planta de tratamiento recoge toda el agua proveniente del sistema que el Distrito tiene en la cuenca alta del sur de la ciudad que alimenta al río Machángara. Por ello es un paso decisivo en el camino hacia la recuperación de este río y de las extraordinarias implicaciones urbanas y sanitarias que ello supone, incluyendo el mejoramiento de la calidad del agua de los embalses de las presas de generación eléctrica que se construirán en la cuenca media y baja del Río Guayllabamba.

El mismo 26 de noviembre de 2013, se suscribió con el Instituto Nacional de Pre inversión la realización de los estudios que permitirán determinar la viabilidad técnica, social, económica y ambiental de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) localizada en Vindobona, al noroccidente de Quito. Su capacidad de tratamiento de caudal es de 7,5 m3/s, contempla emisarios en túnel: principal (Tola–Vindobona de 34 km); y, secundario (San Antonio–Vindobona de 3,5 km), así como la Central Hidroeléctrica Vindobona con una potencia estimada de 22 MW.

Es mi deber precisar que ambos proyectos estaban en plena fase de desarrollo, lo cual muestra que un sistema integral supone enormes esfuerzos técnicos y financieros para la ciudad que no pueden ni deben ser desconocidos. De hecho, la obra en cuestión, se entrega en estos días, con casi un año retraso y con una operatividad parcial. También es preocupante la lentitud en los pasos para la construcción de la Planta de Vindobona en los tiempos planteados.

Confío en que su trabajo periodístico recoja los hechos con la mayor objetividad y apego a la verdad, por lo que le solicito que se hagan las debidas puntualizaciones.  

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