28 de diciembre de 2015 00:00

Los años 2015 y 2016

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Carlos Humberto Zambrano Zúñiga

El primero se nos va. En este, el Gobierno de la Revolución Ciudadana que lidera el presidente Rafael Correa enfrentó firme y objetivamente las dificultades de la economía. Pudo pagar los bonos Global 2015 (deuda legítima); la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas; suscribió el contrato con la firma francesa Schlumberger que representa una inversión de miles de millones de dólares; el avance de las negociaciones con la Unión Europea con las que se beneficiarán nuestras exportaciones de productos.

Mención especial merecen las megacentrales hidroeléctricas que avanzan en su construcción (algunas ya fueron inauguradas); estas nos permitirán que exportemos energía eléctrica en el 2016 a Colombia, Perú y Chile; asimismo, aquellas grandes obras como lo son los multipropósitos que abastecen agua para el riego de nuestros campos en el verano, y ayudarán a controlar las inundaciones en invierno.

Todo esto proviene de una planificación seria y muy responsable, y obviamente de una ejecución ídem. La administración de justicia ha mejorado bastante, pese al despecho, amargura y oposición de los “tirapiedras” de siempre; tal avance hemos podido constatar quienes ejercemos libremente la profesión a nivel nacional.

Para el 2016, ojalá que las medidas que tome el Gobierno Nacional estén dirigidas a superar las dificultades económicas y conservar el empleo en el sector privado, frente a la caída de los precios del petróleo a nivel mundial, y a la apreciación del dólar. A propósito de sector privado, es de esperar que la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, especialmente cierto Intendente Regional, no se comporten con una actitud negativa que vaya en contra del desarrollo normal de las actividades empresariales.

Control y vigilancia de las compañías, sí; pero no con ánimo de atentar permanentemente contra sus actividades privadas que generan empleo e ingresos al Fisco; que no abusen de las intervenciones a las compañías. Que la Ley de Alianzas Público-Privadas tenga plena vigencia en pro de atraer la inversión privada responsable y seria.

Finalmente, que la Divina Providencia nos depare un nuevo año 2016 lleno de optimismo, esperanza y energía siempre positiva.

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