El gato y el perro demuestran su cariño hacia los dueños de forma diferente. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

El gato y el perro demuestran su cariño hacia los dueños de forma diferente. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

#ORGÁNICA

¿Perros y gatos pueden sentir amor?

Isabel Alarcón 
Redactora (I) 

En el mundo existen dos tipos de personas, según el escritor Enrique Jardiel Poncela: los que necesitan amar y los que necesitan ser amados. En otras palabras, los que aman a los gatos y los que tienen predilección por los perros.

Basta con averiguar que animal prefiere cada uno, para saber cómo percibe el amor. El gato es “egoísmo”, el perro es “generosidad”. El gato es “frialdad”, el perro da calor. Es por eso que el primero está dispuesto a recibir el cariño de su amo, mientras que el segundo ansía darlo.

Así lo afirman los protagonistas de la obra ‘El amor del gato y del perro’, de Jardiel. Aunque cada personaje prefiere un animal distinto, es la forma en la que entienden que son un complemento.

Según la psicóloga María Teresa Benitez, la teoría de la obra no es exactamente así en la realidad. Quienes optan por los canes son personas que pueden necesitar mayor contacto y que el animal dependa de ellos, mientras que los amantes de los felinos son individuos más independientes, que saben que la mascota se acercará cuando desee.

Sin embargo, los seres humanos buscan dar y recibir el cariño de sus mascotas. Entonces, ¿perros y gatos pueden dar amor?

Ambos animales lo hacen, pero lo demuestran de distintas maneras. Un perro te lame y mueve su cola apenas entras en el lugar. El gato con una mirada suave, y algunos parpadeos, expresa que está contento con tú llegada.

El can es un animal de manada, que adopta al ser humano y la incluye en ella, en el gato el cariño es diferente, él ve al amo como la persona que le da de comer, explica el etólogo Fabrizio Morales.

Su mejor manera de expresar sus sentimientos es a través de la confianza. Si el felino se recuesta cerca de ti y te muestra su panza, es una señal de que has logrado capturar su corazón.

Pero, la prueba definitiva está en que se acerque y sutilmente acaricie tú rostro con su nariz o prefiera dormir junto a ti, en lugar de quedarse en su cama. En este momento sabrás que la mascota te ama.

Los perros buscan las caricias, quieren seguir a su dueño a todas partes y, cuando están solos, incluso pueden caer en depresión, a diferencia de los felinos que aman tener su espacio. Aunque uno pueda ser más frío y otro más expresivo, ambos estarán dispuestos a protegerte y “lamer” tus heridas.